MUSICOS Y COMPOSITORES TARMEÑOS. CANCIONERO TARMEÑO. HUAYNO. MULIZA. TRISTE. YARAVI.CUENTOS.BIOGRAFIAS DE TARMEÑOS ILUSTRES.

sábado, 9 de mayo de 2009

JUAN RAUL LAVADO CASTRO "Ventanita"

Juan Raúl LAVADO CASTRO (1907 – 1992) “VENTANITA”(Patriarca de la música tarmeña)
Don Juan Lavado conocido con el nombre artístico de “Ventanita”, tuvo como domicilio la avenida Arequipa Nº 771 (tienda) y 811 (casa), en el barrio Collana. Formó con Luis Pizarro Bravo, el dúo Lavado - Pizarro, con quien grabó los temas más populares del folclor tarmeño desde 1952.
Juan Raúl Lavado Castro, es conocido por los tarmeños con el apelativo de “Ventanita”. Cuando los consumidores nocturnos buscaban una botella de pisco o dos cervezas tocaban la ventana lateral de la tienda de la avenida Arequipa N° 771, don Juanito Lavado muy amable abría la ventana para despachar, y la sabiduría popular le puso de apodo de “Ventanita”.
Juan Raúl Lavado Castro “Ventanita”, nació en la ciudad de Tarma, el 27 de mayo de 1907 y falleció en Tarma el 18 de marzo de 1992. Sus padres fueron don Manuel Lavado Soria y Gregoria Castro Rojas, quienes procrearon a: Erasmo, María, Guillermina, Juan Raúl, Teodosia y Amadea Lavado Castro.
Juan Raúl Lavado Castro, realizó sus estudios en el colegio nacional N° 481, hoy centro educativo “Mariscal castilla”. En 1928 contrae matrimonio con Epifanía Guadalupe Aranda quien falleció el 20 de agosto de 1991. De éste matrimonio nacieron: Ana Crisálida, Clara Elena, María Juana, Manuel Justiniano, Elsa Gregoria y Lupita Julia Lavado Guadalupe.
Se inicio en la música a la edad de 18 años formando parte de las famosas comparsas de los carnavales tarmeños.
En 1943 a iniciativa de José de Arimatea Gómez, poeta y escritor tarmeño, forman el famoso y exitoso dúo Lavado y Pizarro. Con el marco musical de la orquesta “Lira Tarmeña” grabaron los versos más conocidos del folclor tarmeño. Luis Pizarro Bravo, el popular “leche” falleció en Tarma el 9 de mayo de 1977.
Ventanita, formó dúo con numerosos cantantes entre ellos podemos nombrar a Luis Pizarro Bravo (leche), Samuel Marcos, Manuel Lavado Guadalupe (hijo de Ventanita) y Wily Oscuvilca. El marco musical lo conformó la orquesta “Lira Tarmeña” dirigida por Adrian Solano Cruz, también lo acompañaron las orquestas “Juventud Tarmeña” de Santiago Izquierdo Quispe y “Los Brillantes de Tarma” de Honorato Marcos.
El 28 de noviembre de 1953, el dúo Lavado y Pizarro y el conjunto musical “Lira Tarmeña” graban su primer disco, el tema es el huayno “Picaflor tarmeño”, con los músicos: Adrián Solano Cruz (director de la orquesta), Félix Palomino, Fortunato Baldoceda, Moisés y Juan Jorge Quispe y Jorge Calderón Cochachi.
Daniel Rojas Rojas, fue un destacado compositor tarmeño. Se formó en la Banda de la Guardia Republicana. Dejó dispersa su producción musical en varias ciudades de la región del centro, en la Oroya, en Tarma, en Ayacucho. Fue premiado en varios concursos. Es autor de la música del huayno “Picaflor Tarmeño”, considerado por el general Manuel A. Odría como el himno de Tarma. Juan Lavado Castro tenía gran admiración por Daniel Rojas Rojas.
Honorato Marcos dice: -Daniel Rojas, tenía ésta pretensión, repentinamente desaparecía dos o tres meses y volvía de pronto, con el rostro sin rasurarse, con barba y bigote, de forma irreconocible. Daniel Rojas era de contextura gruesa y usaba bigote. Viajaba con frecuencia a Oroya y Ayacucho.
Adrian Solano Cruz, director del Centro Musical “Lira Tarmeña”, con domicilio en Jirón Dos de mayo Nº 1074, junto al puente, en el barrio Mantarana, vecino de Erasmo Lavado Castro (hermano mayor de Ventanita). Fue el segundo director, después de Antidio Rojas García.
Don Adrian Solano Cruz, me contó la historia de la fundación de la “Lira Tarmeña”, su amistad con Antidio Rojas García, su repentina desaparición, el misterio de la muerte de Antidio.Adrián Solano Cruz dice: - Daniel Rojas fue el más grande de los compositores tarmeños, fue quien levantó al folclor tarmeño. La mayoría de los temas grabados por la orquesta “Lira Tarmeña” pertenecen a Daniel Rojas. Otros compositores: Pedro Macassi, Fortunato Cárdenas, Manuel Zapatero, José Arimatea Gómez, Teodoro García Goyas, ...
Adrián Solano agrega: - Daniel Rojas siempre acompañaba a la orquesta “Lira Tarmeña”. Le gustaba ir a la Oroya, precisamente en Oroya consiguió la muerte, después de acompañar a la orquesta, en la madrugada murió atragantado comiendo chicharrones. Era joven aún.
Antidio Rojas García, el más notable de los músicos de oficio del folclor tarmeño.
Adrián Solano dice: - Antidio Rojas García cayó en la trampa por enamorado, el agraviado era futbolista, defensa central, del club “Dos de Mayo”, le dieron una gran paliza en “Patán” en el barrio de Mantarana, cayó enfermo y nunca pudo recuperarse.- Muy grave, eligió entre sus músicos al sucesor, vio en mí la persona que podía desarrollar a la música tarmeña.He venido a Tarma a visitar a don Juan Lavado decenas de veces, conversábamos muchas horas sobre los músicos y compositores tarmeños. Me contó su trayectoria artística y me confesó su admiración artística por Daniel Rojas. Sentía orgullo de su amistad franca y sincera con el general Manuel Odría, recordaba su asistencia a Palacio de Gobierno el día del cumpleaños del “General”.En 1983 visite a don Juan Lavado en su tienda de la avenida Arequipa y le comente lo que me había contado don Adrian Solano. Se sorprendió, parece ser que era un secreto de amigos.
Juan Lavado dice a Walter Pérez: - Si Adrián Solano le ha confiado estos secretos sobre la muerte de Antidio Rojas, será porque te tiene mucha confianza.Saco un álbum bien guardado y me mostró muchas fotos, del cual quede fascinado.Mirando la foto, Juan Lavado, dijo: …te contaré ahora, mira ésta foto, es Daniel Rojas Rojas, así era, y ella es su sobrina, la señorita Rojas, quiso que me case con ella.
Juan Lavado Agrega:- Daniel Rojas quería que yo perteneciera a su familia.- Fuera de halagos, él nunca había escuchado a otro mejor vocalista.
Carlos Ormaeche Bendezú, dice: Daniel Rojas se casó en Tarma y tiene una hija. Ella tiene guardado fotos y canciones inéditas de su padre. Carlos Ormaeche Bendezú, Jirón Ucayali Nº 784, Tarma, 1984.
Adrián Solano dice: - En noviembre de 1929, fuimos invitados a la inauguración de una Radio en Huancayo, un grupo de músicos tarmeños, donde Antidio Rojas García y yo éramos integrantes, pero la orquesta que formábamos no tenía nombre artístico, para la presentación el animador necesitaba un nombre, después de muchas sugerencias decidimos por “Estudiantina Tarma”, por ser todos los músicos de la provincia de Tarma.
Adrián Solano agrega: - Al regresar a Tarma decidimos cambiarle de nombre, por centro musical “Lira Tarmeña”, siendo el primer director Antidio Rojas García, uno de los más grandes musicógrafos tarmeños, tocaba todos los instrumentos, creador de la música del vals “Bella Tarma”. Antidio Rojas García, fue director y fundador del centro musical “Lira Tarmeña”. La fundación oficial de la orquesta es el 15 de noviembre de 1929.
Antidio Rojas García, fue un eximio compositor, autor de numerosas mulizas, huaynos, pasacalles, tristes, vals, se sabor netamente tarmeño. Entre sus numerosas mulizas se recuerdan las de los años 1931, 1936, 1937 y 1938. Compuso la música del vals “Bella Tarma”. Fue profesor de música del colegio nacional “Mariscal Castilla”. Cuando se esperaba muchas producciones más, la muerte cegó su vida tempranamente, pero dejo discípulos.También tuve amistad con Pablo Oropeza de la Cruz y Pablo Navarro Lovera, colegas y amigos de Antidio Rojas García.
Pablo Oropeza de la Cruz, dice: En Huracayo, caserío de la provincia de Tarma, vivía un músico llamado Antidio Rojas, quien tenía una tienda, era músico empírico, tocaba violín, guitarra y otros instrumentos. Tenía un hijo también llamado “Antidio” (Rojas García). Más tarde se fueron a vivir a Tarma en el barrio de “Patán”, más arriba de Mantarana.
Pablo Navarro Lovera dice: Antidio era músico como su padre y tocaba muy bien el violín además de otros instrumentos, escribía música en partitura. A la muerte del profesor de música Baltazar Lara, en el colegio “San Ramón”, Antidio Rojas García ingresó como sucesor. Agregan: Antidio se casó en Tarma con una hija de la familia Sánchez, con quien llegó a tener una hija. Una de las amantes de Antidio fue Crisálida Arias, la flor más preciada, vivía a la espalda del hospital regional de Tarma. Debido a un triángulo amoroso con Clemencia Rodríguez, Antidio Rojas García fue golpeado por Víctor Dávalos (futbolista, defensa izquierdo), en el barrio de “Patán” más arriba de Mantarana, al amanecer lo encontraron herido, su padre Don Antidio lo llevó al hospital de Tarma, posteriormente a Lima, falleciendo 20 días después. Don Pablo Navarro Lovera fue uno de los testigos que firmó el acta de defunción de Antidio Rojas García.

"PACO OYARZABAL" / Walter PEREZ TERREL

C u e n t o j u v e n i l
“Paco Oyarzabal”


Capítulo Nº 1
VILLA “SAN FRANCISCO”

Tarma, en 1819 era una de las Intendencias mas prosperas del antiguo Virreinato del Perú, dio el grito de libertad en noviembre de 1820, su primer prefecto fue el arriero argentino Don Francisco de Paula y Otero, en febrero de 1821 Tarma políticamente pasó a ser departamento, siendo ratificado como presidente del departamento de Tarma Don Francisco de Paula y Otero, fue departamento durante 2 años y nueve meses, siendo reducido por Simón Bolívar a un simple distrito de Pasco, hasta el 31 de diciembre de 1885. Tarma se convierte en provincia del departamento Junín el 31 de diciembre, ley que consigue en el parlamento el cajamarquino Don José Gálvez Egúsquiza, padre de José Gálvez Moreno y abuelo del poeta tarmeño José Gálvez Barrenechea.

Villa San Francisco pertenece a la comunidad campesina de Uchurracra que a su vez pertenece a la provincia de Tarma. En 1819 el valle era poblado por un menudo número de habitantes, las familias más representativas eran: los Arellano, peones de una hacienda cuyos propietarios residían en las minas de Cerro de Pasco y solamente en las épocas de cosechas viajaban a Villa San Francisco en Tarma, otra de las familias era los Mancilla que tenían sus terrenos en el llano o pampas, los García a media falda de los cerros.

En estas tierras nace una leyenda, nos cuenta don Abel Palomino Mancilla. Las personas que tenían pocas áreas de terreno para el cultivo de papa y maíz, se dedicaban al transporte de aguardiente del valle de Chanchamayo con acémilas a los centros mineros de La Oroya, Morococha, Cerro de Pasco, las más codiciadas por los aventureros, especialmente por los gauchos que venían desde Argentina trayendo velas y carburo.

En este hermoso valle de eucaliptos vivían los Espinoza, un padre de avanzada edad y sus tres hijos con quienes viajaban a las minas de Cerro de Pasco, con sus mulas, 18 en total. En anciano padre agotado de los muchos años de trabajo quedó muy enfermo.

Ya que no tenía tierras significativas para repartir, el anciano decidió repartir sus mulas en partes directamente proporcionales. Lo repartió del siguiente modo:

“al mayor le corresponde la mitad, al segundo un tercio y al menor un noveno del total de las mulas”

Pero, sucede que en el último viaje, muere una de las mulas. El anciano padre sin llegarse a enterar, la muerte lo sorprende en su lecho. Ahora solo quedan 17 mulas, los herederos se veían en un grave problema, puesto que 17 no se podía dividir en un número entero de veces cuando el divisor es: dos, tres y nueve.

La razón es que, al repartirse le toca así:
Mayor, la mitad de 17:................................... mulas
Segundo, un tercio de 17:.............................. mulas
Menor, un noveno de 17:................................ mulas
Nadie en Villa San Francisco pudo solucionar el problema de los herederos, se llamó a los profesionales y ancianos de la provincia y tampoco pudieron.

Se encontraba en Tarma don Francisco de Paula y Otero que venía desde Argentina trayendo ceras, carburo y guitarras para vender en las minas de Cerro de Pasco, casado ya con una dama tarmeña que residía en Tarma. Se enteró del problema de los herederos en Villa San Francisco, tomó una de sus mulas diciendo:

-Este problema es fácil de resolver.
Ingresó a la casa de los Espinoza, y llamó a los herederos y les dijo:

- Tomen mi mula junto con lo que tu señor padre les dejó, procedan a repartirse, son 18 mulas en total.
Los herederos sorprendidos de la actitud de Don Francisco procedieron a repartirse las 18 mulas.

Este problema ya está resuelto dijo don Francisco, luego agarró la mula que trajo y se marchó a Tarma en medio de un clima de asombro y silencio.

Los testigos, no creían, tampoco imaginaban como lo repartió y volvieron a contar las mulas, nueve al mayor, más, seis al segundo, más, dos al hermano menor. Suman en total 17 mulas, no había ningún error.

Mayor, la mitad de 18:................................... 9 mulas
Segundo, un tercio de 18:.............................. 6 mulas
Menor, un noveno de 18:................................2 mulas

Esto nunca olvidaron en la Villa, años después llamaron al patrón del pueblo “San Francisco de Asís”.

Explicación: El error harto elemental reside en, el anciano al repartir sus mulas los hizo solamente del total de las mulas, lo verificamos sumando:
Sobrando de las mulas, razón por el cual, agarra uno, el que tajo don Francisco de Paula y Otero y se marcha a Tarma.



Capítulo Nº 2
PACO OYARZABAL

En 1965, nos conocimos en la escuela con Francisco Oyarzabal Pérez a quien le llamábamos “Paco” de cariño, él era nuevo para la mayoría del aula, en el mes de abril se iniciaron las clases, él casi no tenía amigos, mientras que Miguel Gamarra Soto, Alejandro García Mendoza y yo en la mesa circular verde conversábamos porque vivíamos de siempre en Villa San Francisco, nuestras sillas pequeñas de color verde eran plegables y estábamos los más pequeños de 5 y 6 años y nos llamaban transición “A”, mientras que los niños de 7 años se sentaban en carpetas bipersonales y les denominaban transición “B”. El padre de Paco trabajaba en la empresa “Cemento Andino”, se desempeñaba como operador de planta eléctrica en Carpapata ubicada en la ceja de selva, en el ingreso al gran valle de Chanchamayo, su mamá trabajaba en el campo y estaba siempre ocupada, fuera de la casa atendiendo la granja de cuyes, razón el cual Paco tenía que prepararse el desayuno y venir al colegio todas las mañanas de lunes a sábado, a veces llegaba tarde y mal vestido, y si llegaba temprano no desayunaba. En algunas oportunidades cuando su padre trabajaba en el turno noche llegaba a la casa a las 8:00 horas y se percataba que Paco no había desayunado, le traía la leche en una botella a las nueve de la mañana. Nuestra maestra sentía lastima y afecto especial por Paco.

La mamá de Paco, señora Teresa Pérez Gordillo, siempre estaba ocupada con el problema de la alfalfa para sus cuyes y sus vacas, y regresaba del campo a las diez de la mañana. Es que en el campo las personas trabajan desde la madrugada.

Nuestro amigo Paco también nació en la Villa, su padre don Pedro Oyarzabal Arellano trabajaba entonces en la ciudad de Condorcocha en la Fábrica de Cemento a 3 500 metros de altura sobre el nivel del mar, hace un frió terrible. Cuando el tenia 3 años a su padre lo trasladaron a Carpapata y llegaron a vivir en un campamento de obreros cerca del Río Yanamayo en el caserío de “Valdivia” que pertenece al distrito de Palca, un valle rico en pasto, de abundante hierbas aromáticas, de lomas cubierta de arbustos y flores, en este lugar vivió cerca de un año, luego se trasladaron al valle de Huayaunióc donde se encontraba el dique, quienes le llamaban la “toma de agua”, en el se almacenaba el agua para crear energía potencial y luego hacer mover las turbinas del motor que nos dará energía eléctrica el cual por cables metálicos se trasladará a la fábrica de cemento en Condorcocha.

Don Pedro era un hombre dinámico e inteligente, después de estudiar inglés, electricidad y avicultura por correspondencia en la “National School”, construyó una granja de patos, gansos y gallinas junto al dique de agua y Paco a los cinco años ya los atendía en sus alimentos y abrigo. También, Paco y su padre viajaban frecuentemente al valle de Chanchamayo, a 5 kilómetros de la Merced allí se encontraba “Villa Progreso” en el cual tenía un pariente llamando Luís Arellano Ventocilla, tío de don Pedro, quien le animó comprar 20 hectáreas de terreno para el cultivo de café, plátanos, papaya, paltos, naranja, mandarina, yuca, mangos, piña, limones y otros frutos, es que nuestra selva peruana es generosa y maravillosa. Estos últimos años fueron muy duros para la familia de Paco, pero el anhelo de progreso no lo dejó notar.

En pocos meses Paco cumpliría los 6 años, entonces sus padres pensaban por la escuela en el cual lo matricularían, el centro escolar más cercano estaba en Palca, mientras vacilaba donde matricularlo, a un niño de la zona lo atropelló un camión al bajar del vehículo en movimiento lento, el padre del niño era un hombre bueno, carpintero, amigo de don Pedro, este fue el motivo para que Paco y familia volvieran a Villa San Francisco.

Nuestra profesora, muy joven, se llamaba Yolanda Vásquez, delgada y de baja estatura con una sonrisa que difícilmente perdía, se mostraba atenta con los niños más pequeños y vestía siempre impecable y frase preferida era, “mis angelitos no griten tan fuerte”. Fue un año interesante, 1965, llegó la navidad, y Paco recibió un juguete de regalo, un camión militar a pilas, con el cual jugaba tratando de mantenerlo impecable.

En 1966, nos volvimos a encontrar en el aula esta vez en primer grado de primaria, cada uno contaba lo que había conocido en las vacaciones, todos estaban contentos y mostraban actitudes de alegría y con bullicio. Se sentía un olor a cuadernos, libros y lápices nuevos. En Transición fue “Marcelino” y “Coquito”, ahora lo sería el libro de lectura “Pablito” nuestro texto preferido.

Paco, nos contaba que muy pronto su padre se saldría de la empresa Cemento Andino y se dedicaría al comercio. Cierto día dijo:
- Mi papá se comprará un camión, el mismo llevará los productos desde Chanchamayo a mercado de mayorista en Lima.
Paco, siempre se mostraba extrovertido, contaba los problemas de su hogar, otras veces aventuras increíbles cuando se encontraba en el valle de Chanchamayo, a pesar de su corta edad era el compañero de su padre.

En la primera clase en 1966, se presento nuestra nueva profesora, se llamaba Berta González de Amarillo, una señora alta de contextura gruesa y muy seria, su mirada causaba temor, y dijo:
- Soy su nueva profesora, espero que todos se comporten bien, seré muy exigente en la puntualidad, el orden, la disciplina, la limpieza y revisare las tareas todos los días. Su primer trabajo de Comunicación, será la narración de sus vacaciones del presente año y deberán entregarlo en un pliego de papel oficio rayado y con buena ortografía y caligrafía.

Al siguiente día todos los alumnos entregamos los trabajos de narración, la siguiente fue el de Paco:

Después del año nuevo –cuenta Paco- mi padre me prometió llevar al majestuoso Valle de Chanchamayo donde había adquirido tierras de cultivo, el 15 de Enero mi padre viajó solo llevando 21 vacas con dirección a Villa Progreso en el valle de Chanchamayo, el tío de mi padre se llama Luís Arellano Ventocilla, quien le vendió las tierras con plantas de Palta, Naranja y Café. Después de una semana mi padre regreso del Valle de Chanchamayo. Y me dijo:

-Ahora regresaremos llevando las dos mulas.

Viajamos juntos llevando dos mulas que mi abuelo antes de su muerte le había regalado. Las mulas viajaron en camión marca Ford de color verde del año 1958 del amigo de mi padre, salimos muy temprano de la Villa, tenía ilusión de llegar a San Ramón y percibir el aroma a naranja, limón y caña de azúcar.
Al partir de la Villa mi madre mostrando su preocupación me dijo:

- Cuídate mucho hijito, tu padre es un loco.

Salimos de Tarma a las 6:00 horas, pasamos por Hualhuas, Pomachaca, La Florida, Acobamba, Palca, Vilcabamba, Valdivia, Huayaunioc, el camión iba muy lento, es que la carretera Tarma a la Merced es estrecha, pasamos el túnel largo de Carpapata, para seguir por la carretera serpenteante, los choferes temen la curva convexa de “Mal Alma” y el estrecho paso de “Pan de Azuzar”. El chofer del camión cantaba un verso diciendo:

Carreterita Tarma a Chanchamayo
había sido muy peligroso,
pasando el puente “Mal Alma”
casi, casi pierdo la vida.
y el estribillo decía:
A Chanchamayo te voy a llevar, (bis)
con los chunchos te voy a dejar. (bis)

A la entrada de San Ramón, pude observar las plantaciones de naranja ordenados en filas y columnas como matrices perfectas.
Cruzamos el puente en San Ramón y llegamos a la plaza de La Merced a las 9:00 horas. En el mercado desayunamos con café, paltas y yucas, yo extrañaba el pan de Tarma. Luego seguimos rumbo a “Villa Progreso”, llegamos después de media hora, bajamos a las mulas del camión a la orilla del Rió Chanchamayo que estaba en su caudal más elevado, pues era tiempo de lluvia. El trabajo más difícil era trasladar a las mulas a través del un Huaro, coche pequeño de 3 metros cuadrados, que cruza el Rió accionado por un motor eléctrico. Para que las mulas no se espanten le tapamos los ojos con una manta. Con mucho temor a que el Huaro se vuelque logramos pasar a la otra orilla. Ya habíamos pisado el Paraíso, de este lado del Rió, montamos cada uno una mula, cruzamos una chacra de paltos y otra de naranjos, observé gran cantidad de mariposas de colores múltiples, en sus alas observé números como el 3, 6, 8, 9 y otros que yo imaginaba, las lagartijas saltaban espantadas a cada paso, a dos kilómetros de distancia se encontraba la casa del tío “Lucho” a sí le decía mi padre y me acostumbré a llamarle “tío Lucho”. Desde lejos se veía una casa hermosa, me impresionó la construcción de la casa hecho sólo con madera, rodeado de flores multicolores y árboles de naranjos, mangos y paltos. Conocí a mis nuevos primos, todos se mostraban amables y con ganas de jugar fútbol en la cancha cerca de la casa grande.

Al día siguiente muy temprano nos fuimos a la chacra, a dos horas de camino de herradura, una hora de viaje se hizo por un camino amplio donde podían transitar algunos tractores y camiones que sacaban los productos de la chacra hasta la orilla del Rió junto al Huaro. Cruzamos chacras con plantación de piña, plátano y de café, y seguí observando diversos árboles y flores de gran variedad. De tiempo en tiempo se podía divisar una casa en la falda de los cerros y cada vez ascendíamos mas, pues la casa del “tío Lucho” se veía más abajo y muy pequeño. Después de dos horas llegamos a la chacra, se encontraba entre dos cerros colindando con el Rió Colorado, mi padre lo bautizó como “Fundo Gavilán”. Nos recibió el “mejorero” quien era amigo de mi padre. Al encargado de la chacra le llaman el “mejorero”, su trabajo es cuidar las plantas, talar los árboles que no producen frutos, quemar las hojas y troncos y luego su ceniza serviría como abono de la siguiente siembra, es decir su función es mejorar cada vez más la producción de este fundo.

El “mejorero” se llama Feliciano Yañác, es natural de Ayacucho a igual que su esposa Felicita, tienen cuatro hijos, dos mujeres y dos hombres, Fausto es de mi edad mientras que Augusto es mayor que yo por un año. La cabaña de don Feliciano Yañác, está ubicado junto al arroyo, cerca de un riachuelo de dónde sacan el agua para el consumo diario, la acequia de este riachuelo está rodeado de abundante planta llamada “pituca”, que tiene hojas parecidas a las orejas del elefante, su raíz es parecido al de la yuca que también es un tubérculo que nos sirve de alimento.

El día siguiente era lunes, juntamos hojas de palmeras con ayuda de don Feliciano y su familia, para la construcción de una nueva cabaña, el cual nos tomó dos días de trabajo. Durante la semana, llegue a conocer las costumbres del lugar, mis amigos “Faustucha” y Agustucha” a sí le llamaban sus padres, me hablaban de los campas, los nativos del valle de Chanchamayo parientes de Ashanincas, conocí a los animales del monte, la zachavaca, el cupte, el zamaño y otros. El cupte se parece al conejo y el zamaño al perro, pues de estos se preparan ricos potajes.

Cuando mi padre se encontraba trabajando a unos 300 metros, “raumando” los árboles con un machete de mango largo, solo escuchábamos el ruido de las ramas de los árboles, de pronto uno de los perros ladraba:

- Guuuaaa, guuuaaa, y otra vez.

Nosotros que jugábamos cerca, pensábamos que el perro había encontrado un cupte, Fausto juraba que era un cupte, estos animales solo salen de noche a buscar alimento y de día se encuentran durmiendo escondidos en el monte. Se acercó Augusto y dijo que era una boa a quién el perro ladraba. Empecé a sentir miedo, nunca había visto una boa, solo en los libros de Ciencia y Ambiente. Y llamaron a mi padre que está cerca.

- ¡Señor Oyarzabal!, ¡Señor Oyarzabal!, y otra vez.

Y mi padre no tardó en llegar con su machete en mano, se acercó y de varios machetazos lo mató, enroscó en su machete a la boa muerta, y en su hombro lo cargó. Yo que iba adelante, lloraba de miedo, y mi padre muy molesto me dijo:

- Si ya está muerto, ¿por qué tienes miedo?

Al llegar a la cabaña, mi padre saco su navaja lo cortó por la mitad la piel desde la cabeza hasta la cola antes de que se enfriara, dicen que es muy difícil cortar la piel cuando esta fría, los nativos valoran mucho la piel de boa, lo usan como medicina natural.
Al día siguiente, miércoles, fuimos a bañarnos a la orilla del Rió Colorado que estaba a 30 minutos de camino desde la cabaña, pasando por el fundo de la familia Romero Artica nuestro colindante, uno de sus hijos es profesor de la Escuela en Villa Progreso y toda ésta familia estimaba a mi padre. El agua del Rió es color rojizo, dicen por el color de la Tierra, cuando estaba disfrutando del Sol y del agua tibia, de pronto Augusto dijo:

- Vi una boa en el Rió que salió saltado como un pez, es grande como de 5 metros de largo y grueso.

Nos pegamos un gran susto, aunque yo no logré ver nada, empezamos a correr con la ropa en la mano, toda la falda del cerro, hasta llegar a la cumbre muy lejos del Rió. De ahí se veía un gran piñal, era el fundo “Kimiri”, que pertenecía a la familia Gallardo, vi un paisaje hermoso lleno de verde, sol, nubes y quebradas. Augusto nos dijo:

- Para llegar al fundo “Kimiri” tenemos que caminar dos días, está muy lejos.

Después de 18 días, mi padre me dijo que era hora de regresar a Tarma. Al despedirnos de los nuevos amigos, nos regalaron muchos frutos como papaya, plátano, palta, mandarina, naranja, mango, limón y otros. Cuando llegamos a Villa Progreso teníamos varios cajones de frutas, un saco de yuca y otros bultos más. Viajamos en un ómnibus pequeño con carrocería de madera y hierro de la empresa “El Mensajero”, desde la Merced con destino a Tarma y luego a Villa San Francisco.

El ómnibus se detuvo en el paradero de Pomachaca, mi padre bajó los bultos y los guardo en el depósito, caminamos por la carretera que une a Tarma con la Unión Leticia, llevamos todo lo que se podía llevar en la espalda y en las manos, cruzamos el puente Pomachaca, llegamos al puquio en Jacahuasi, seguimos el camino en silencio con ganas de llegar a nuestra casita, pasamos por Umancocha hasta llegar al caserío de Paccha. Llegamos a nuestro domicilio a las 3:00 horas, en la madrugada, mi madre estaba dormida y no esperaba nuestra llegada. Me llené de alegría cuando cruce el zaguán de la casa grande en el caserío de “Paccha”, cruce el patio corriendo y entre al dormitorio de mi madre y le mostré los frutos que hicimos llegar con mi padre, pero mi madre no me hacía caso, sólo decía:

- ¿Cómo estas hijito?, ¿No te ha pasado nada?, ¿Por qué demoraron tanto?, ¿Has comido?, ¿estás bien?

Luego pude percibir que sus ojos estaban acuosos, lloraba silenciosamente. A las 5:00 de la mañana me recordé de mi abuela María Asunción, mi mama “Achica”, y me fui sin temor a la oscuridad, mientras mis padres conversaban, llevé en una canasta una yuca, cinco plátanos y dos paltas, pase el vado e ingresé por la quebrada, pude llegar muy rápido a la casa de mis abuelos en el caserío de Uchurracra, se encontraba silenciosa, solo se escuchaba los silbidos de los pajarillos desde el bosque de eucaliptos. Toqué la puerta muy fuerte, con ganas de ver a mis abuelos y a mis tíos. De pronto salió por el balcón mi abuelo Esteban y dijo con voz gruesa, gritando: ¡Es “papín jaras”!

Mi abuela me vio y se puso muy contenta, pude deducir de sus caricias, y le conté de mi viaje al “Fundo Gavilán”. Muy orgulloso de mi viaje y emocionado hasta las lágrimas le dije:

- Mamita, sabes, mamita buena, el “fundo Gavilán” es un Paraíso, mañana traeré todos los frutos que produce ésta chacra grande y tan generosa. Mi padre me ha prometido que te llevará a Chanchamayo el próximo viaje.

Así termino la narración de Paco.

Pasaron los días, y Paco nos contó que su padre ya había renunciado la Empresa Cemento Andino. Llegó el mes de mayo, en Villa San Francisco se realizó una fiesta el día 22 de mayo en honor al Señor de Muruhuay, ésta vez el mayordomo fue la familia de Máximo Contreras Córdova en el caserío de Aracasa, a dicha fiesta asistió don Pedro Oyarzabal y su familia.

El día miércoles muy temprano desde la Villa salió don Pedro Oyarzabal en dirección a Tarma, querría ver terminada la carrocería para su camión. En día jueves 24 de mayo la mamá de Paco llevó sus verduras y flores a la feria en Tarma. A la 1:00 p.m. salimos de la escuela a almorzar para luego regresar en la tarde, Paco estaba contento porque en la casa estaba su tía que había llegado de Lima, es la hermana menor de su padre. Paco me contó cómo llegó a la casa y que sucedió después:

- Buenas tardes tía –dijo Paco- ¿llegó mi mamá? ¿Regresó mi papá?
Y su tía, saliendo de la cocina, contestó:

- Tu mamá aun no regresa y tu papá no llega desde ayer. Pero es posible que lleguen a almorzar más tarde, ahora quiero que traigas un par de cabezas de lechuga de la huerta, pues me falta preparar la ensalada.

Paco cogió una pequeña canasta y un cuchillo y salió corriendo en dirección de la huerta al pie de la casa grande, estaba contento, silbaba y reía, luego de 20 minutos regresó, cuando cruzó el zaguán vio a una mujer que lloraba, pero cargaba en su espalda a su hermana menor, y su tía también lloraba, pero Paco no entendía lo que pasaba, pero la mujer lloraba y decía:

- Don Pedro Oyarzabal ha muerto, ¡ay! Don Pedro Oyarzabal ha muerto.

Y otra vez repetía lo mismo, lloraba y se quejaba.
Después de unos minutos, Paco analizó, fue entendiendo lo que realmente ocurría, y dijo:

- Mi papá ha muerto...

Pero, ¿qué es morir?, se preguntaba, salió corriendo en dirección a la casa de su abuela para contarle lo que había sucedido, no sabía ni cuándo ni en donde murió su padre, pero otra vez se preguntaba, ¿qué es morir?...., y sus tíos y abuelos lloraban por la mala noticia que habían recibido. Al ver que sus tíos y abuelos lloraban el también él empezó a llorar.

En la noche llegó el cadáver de don Pedro Oyarzabal, en el velorio en la casa grande se especulaba como murió, un joven estudiante del colegio “San Ramón” dijo:

-El día miércoles vi a don Pedro tomando cerveza con el dueño de la fábrica de carrocerías el “chiclayano” en un restaurante entre las avenidas Paula de Otero y José Gálvez, junto al grifo “Lobitos”, justo en la esquina.

Otro joven agregó diciendo:

- Eran la 7 p.m., de noche, cuando salió corriendo del restaurante, y cayó en un buzón de desagüe abierto, sin tapa, se golpeó la cabeza y su muerte fue casi instantánea, pobrecito, era buena gente.

Otro hombre que también lloraba, amigo de don Pedro dijo:

- Don Pedro se fue muy joven, tan solo 29 años, con diez años de matrimonio, deja tres hijos y una viuda joven, vivía con prisa, y ahora que será de Paco, el es un niño de sólo 7 años, está en primer grado de primaria, pobre niño.

A Paco no le dejaban ver el cadáver de su padre, los familiares temían como iba a reaccionar, pero en un descuido de los parientes logró subir a una silla y abrió la ventana del ataúd que contenía el cadáver de su padre, lo observó un buen rato y luego empezó a llorar, todo los presente en el velorio abrazaron a Paco dándole consuelo. En ese momento Paco, un niño de siete años, descubrió el dolor que se siente cuando se pierde al padre.

El día sábado a las 3 p.m. enterraron a Don Pedro Oyarzabal Arellano en el cementerio general de Villa “San Francisco”, todo el pueblo acompaño al cadáver a su última morada, don Pedro Oyarzabal era un hombre a quien las personas del pueblo querían mucho, pues llegó a ser presidente del al Comunidad Campesina de Uchurracra, y para muchos fue un hombre laborioso, honrado y solidario, en suma un hombre bueno.

Paco acompañó a su madre, el ataúd salió de la casa grande del caserío de Paccha por el camino polvoriento propio del mes de mayo, la familia contrató un hombre que hiciera el responso, cada cierto tramo se detenían y éste hacia llorar a los deudos con sus cantos y rezos. Paco, llorando al lado de su madre, vio como ingresaba el ataúd al nicho, lo taparon con un adobe y lo empastaron con yeso, luego un hombre joven escribió sobre el yeso blanco:

- Q.E.P.D. don Pedro Oyarzabal Arellano.

De pronto, Paco Oyarzabal desapareció del cementerio, que se encuentra en la cumbre del cerro, salió su madre a la puerta grande del cementerio y vio a Paco, estaba descendiendo por un camino serpenteante y polvoriento, bestia chompa verde y pantalón azul, caminaba lento y cabeza gacha, la gente que rodeaba a la madre, observándolo decían:

-Pobre niño, ¿qué será de su vida sin su padre?




Capítulo Nº 3
La Resolución de un problema

Se encontraba en su lecho doña Estefanía De la Canal Vienrich enferma a causa de una enfermedad incurable, en una de las casas antiguas del tiempo de la colonia en el barrio de Mantarana, cerca del puente, junto al dique seco.

Su destino fue cruel, en su matrimonio tuvo dos hijos: Luís Allende y Miguel Allende, enviudando cuando Luís tenía siete años y Miguel cinco años, falleciendo su esposo en un accidente de tránsito en la Oroya.

En 1958 en segundas nupcias llegó a tener un tercer hijo llamado José Llavería De la Canal, pero este último matrimonio tampoco duró mucho tiempo, cuando José cumplía apenas un año su padre falleció cuando la camioneta que lo trasladaba de Huancayo a Huamanga se volcó en el trayecto. Doña Estefanía en sus momentos de meditación y melancolía decía: “Con que estrella nacería para tanto padecer, en que ofendí la fortuna eso quisiera saber”.

En mayo de 1969, Luís tenía 17 años y cursaba el quinto grado de secundaria, mientras que Miguel Allende cumpliría los quince años y ambos estudiaban en la gran unidad escolar “San Ramón”, José que cumplía once años el 22 de mayo, estudiaba el colegio “Mariscal Castilla” el quinto grado de primaria. José Llavería era el que más cariño demostraba a su madre que no gozaba de un equilibrio económico. La pobreza mata de hambre y dolor a los pobres. José tenía fama de buen canillita, incansable en su labor. Luís y Miguel miraban con indiferencia a José por ser de otro padre, esta actitud martirizaba a doña Estefanía. Le pedían la cuenta la ganancia por las ventas de los periódicos, y le obligaban a salir temprano a vender, mientras que para ellos no existía ninguna tarea para mejorar la alicaída economía familiar.

Doña Estefanía presintiendo su partida de esta tierra tan querida, decidió repartir entre sus hijos en partes proporcionales 24 monedas que había heredado de sus abuelos por parte de padre. En su testamento redactado decía:

“A Luís la mitad, a Miguel un cuarto y a José un sexto del total de las monedas”.

Pero, unos días después, Luís sufre un accidente en el colegio, se rompe la clavícula jugando un partido de fútbol, defendiendo las vallas de su colegio frente al aguerrido colegio “San Vicente de Paúl”, con esta noticia empeoraba la salud de madre, soportando una grave economía a causa de su prolongada enfermedad. Para satisfacer los gastos que ocasionó los servicios médicos de Luís, la madre utilizó una de las 24 monedas.

En la madrugada, el 26 de noviembre de 1969, cuando José estaba vendiendo los periódicos en la esquina del mercado, doña Estefanía dejo de existir.

No teniendo dinero suficiente para enterrar a su madre, José acudió a una de las amigas de su madre en vida la señora Carmen Mendizábal de Otero, pidiéndole prestado cierta cantidad de dinero que cubría los gastos básicos, prometiéndole devolver en el menor tiempo posible.
Esta tragedia esperada, fue lamentable para José. Los hermanos mayores decidieron deshacerse del último hermano por considerarlo una carga para ellos.

Enterado del testamento de su madre Luís acudió a primeras horas a la oficiaban del notario señor Adolfo Macassi Aguilar. Grande fue la desilusión de Luís Allende cuando solamente encontraron las 23 monedas de 24 que especificaba el testamento. Los hermanos acusaban a José Llavería por haber usurpado la moneda que faltaba.

La autoridad respetando, la proporción estimada por su madre trato de repartir las 23 monedas, del siguiente modo:

Luís: la mitad de 23 monedas, luego le toca: monedas
Miguel: un cuarto de 23 monedas, luego le toca: monedas
José: un sexto de las 23 monedas, luego le toca: monedas

Pero, se puso el manifiesto el descontento de los hermanos mayores, pidiendo que se reparta en partes enteras, además pidieron que reduzcan a José a solo tres monedas. Fracasando su objetivo, puesto que el juez se aferraba a la frase que especificaba el documento dictado por la madre: “del total de monedas que dejo”.

José Llavería al enterarse del descontento de sus hermanos, pensó en la posibilidad de renunciar a la herencia de las monedas. Pero José que siempre había destacado en matemáticas, se puso a estudiar, el reparto de una cantidad, en sus textos de aritmética. Pero no pudo resolverlo.

Entonces pidió ayuda a su amigo y compañero de clase Paco Oyarzabal. Después de muchas horas de estudio, Paco encontró un error en el reparto de las monedas. Y dijo:

- Estimado José ya tengo la solución del problema.
- Pero antes tenemos que conseguir una moneda de oro.

Al día siguiente, José se encontró en forma casual con el Dr. Antonio Cantella, médico que entendió a su madre y a su hermano Luís cuando se rompió la clavícula. El doctor Cantella gozaba del respeto y cariño de los hombres y mujeres de esta hermosa ciudad, por su pronunciada preocupación por los pobres, a quienes muchas veces no cobraba sus honorarios. Luego que escuchar la explicación de José, decidió prestarle una moneda, y al despedirse le dijo a José:

- Estimado José, estaré presente en el momento de la repartición de la herencia, el notario don Adolfo Macassi es mi amigo, y aprovecharé para contarle algo muy importante a tus hermanos.

El día martes 1° de julio a las 8 de la mañana, en la casa de la difunta Estefanía De la Canal, se encontraban los tres hermanos, Paco Oyarzabal, el notario don Adolfo Macassi y el médico Dr. Antonio Cantella. El púber José pidió la palabra a los presentes y dirigiéndose a sus hermanos les dijo:

- Soy inocente de toda culpa, nunca he tocado una moneda de mi madre, pero con el solo propósito de resolver el problema haremos cuenta que así fue, y aquí tienen una moneda igual, tomen junto con las 23 monedas y procedan a repartirse.
- Los hermanos de José no entendieron este gesto noble, inteligente y desprendido, tan solo las interesaba las monedas.
El notario procedió a repartir las 24 monedas del siguiente modo:

Luís: la mitad de 24 monedas, luego le toca: 12 monedas

Miguel: un cuarto de 24 monedas, luego le toca: 6 monedas

José: un sexto de las 24 monedas, luego le toca: 4 monedas

Luís y Miguel muy contentos tomaron las monedas. Luís le dijo a Miguel:

- De aquí nos vamos directamente a una casa de cambios de monedas antiguas de oro y de plata.

Pero al final sobraron dos monedas más, porque, 12 más 6 más 4, es 22. El notario enterado del préstamo realizado por José y como agradecimiento a su colaboración para resolver el problema decidió darle las dos monedas restantes.

De inmediato se acercó al doctor Cantella que estaba junto a sus hermanos y le dijo:

- Aquí tiene su moneda, que me prestó, muchas gracias doctor Antonio Cantella.
Le dio un apretón de manos, como un hombrecito correcto.

El doctor Cantella pidió silencio a los presentes, dirigiéndose a los tres hermanos y dijo:

- Su señora madre, Estefanía, en vida, me pagó con esta moneda los gastos de medicina cuando lo atendí en mi consultorio a usted joven Luís. Pues han cometido una injusticia con su hermano menor, acusándolo del hurto de una moneda.

Luís y Miguel, miraban avergonzados a José. Luego se acercaron y le dijeron:

- Hermano José acepta nuestras disculpas por todo, perdónanos por este error, jamás volveremos a dudar de ti.

Miguel agregó:

- Desde hoy en adelante viviremos los tres hermanos juntos, con la bendición de nuestra querida madre.

Paco Oyarzabal se acercó a José y le dijo:

-Me alegro por ti José, espero que seas muy feliz junto a tus hermanos.

Y José respondió:

-Gracias por tu ayuda Paco, y quiero que aceptes una moneda de oro por resolver este problema matemático tan complicado. ¿Cómo lograste resolver el problema? , explíqueme por favor.
Pero Paco no respondió, solamente sonreía.

¿Cómo resolvió Paco Oyarzabal este problema tan complicado?

La explicación a este problema es: doña Estefanía De la Canal del total de sus monedas tan solo repartió del total, esto lo verificamos sumado: ½ mas ¼ mas , siendo la suma . Sobrado: del total, razón por la cual sobran dos monedas.




Capítulo Nº 4
El maestro de Ciencias Naturales

En marzo de 1972 nos matriculamos en el colegio “San Ramón”, en el segundo grado de secundaria, turno mañana. Paco Oyarzabal siempre destacó en matemática. Y muy preocupado dijo:

- ¿Cómo será nuestro profesor de Ciencias Naturales?

Pero, un día lunes, conocimos a nuestro profesor de Ciencias Naturales, el licenciado Rolando Márquez Ramírez, nuestra primera impresión fue de un maestro rígido en la disciplina, muy pegado a las normas conductuales, recordaba siempre a los estudiantes las normas de convivencia en el aula. Era partidario de una enseñanza en base a valores. Pero poco a poco, logramos tenerle afecto a pesar de su duro carácter.

Saludaba a las alumnas y los alumnos con un apretón de manos, en recreo siempre se encontraba rodeado de estudiantes, donde respondía toda tipo de preguntas, temas de ciencias, astronomía, geografía, historia y actualidad política.

Nuestro maestro leía el libro de Mormón, era un creyente, asistía con vestido impecable, terno y corbata, todos los domingos a la capilla de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días. En semana Santa, viernes santo, jueves santo y sábado gloria, en Tarma asistimos a la plaza a observar las alfombras hechas con flores. Las comunidades campesinas como Uchurracra, Tupín, y otros, participan haciendo las alfombras, también los barrios de Jacahuasi, Sacsamarca, Mullucro, Huínco, Huanuquillo, Tarmatambo, Huaricolca, y otros. Sólo en Tarma se pinta con flores frescas.

Días antes nuestro profesor nos hablo de la expiación. Dijo:

- Jesucristo “… vino al mundo…para ser crucificado por los hombres y para llevar los pecados del mundo, y para santificarlo y limpiarlo de toda iniquidad; para que por medio de él fuesen salvos todos” (D. y C. 76: 41 – 42).

La expiación del Unigénito Hijo de Dios en la carne es el fundamento crucial sobre el cual descansa toda doctrina cristiana y la expresión más grandiosa de amor divino que ha recibido este mundo en toda su existencia.

La expiación de Jesucristo era indispensable debido a que la caída de Adán trajo al mundo dos tipos de muertes. La muerte física trajo la separación del espíritu y el cuerpo; y la muerte espiritual, la separación de la presencia de Dios, tanto del cuerpo como del espíritu.

La expiación fue un acto pre ordenado pero voluntario del Hijo Unigénito de Dios, en el cual Él ofreció Su vida y Su angustia espiritual como rescate redentor por los efectos que tuvo la caída de Adán sobre toda la humanidad y por los pecados personales de todos los que se arrepintieran.

Sobre la expiación y el desafío personal Cristo dijo: “Porque he aquí, yo, Dios he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten… mas si no se arrepienten, tendrán que padecer así como yo…”.
Luego el profesor recitó el siguiente poema, muy sentido, que sus estudiantes aplaudimos muy fuerte:

Siento al Espíritu Santo que camina
tan en mí, con la tarde y con el mar.
Con él vamos juntos. Anochece,
con él anochecemos en orfandad…

Siento a Dios tan cerca. Y parece
que él me dicta no sé qué buen color.
Como un hospitalario, es bueno y triste;
musita un dulce desdén de enamorado:
debe dolerle mucho el corazón.

Oh, Dios mío, recién a ti me llego,
hoy que amo tanto en esta tarde; hoy
que en la falsa balanza de dos hemisferios,
mido y lloro una frágil Creación.

Y tú, cuál llorarás…tú, enamorado
de tan enorme esfera giratoria…
Yo te consagro Dios, porque amas tanto;
porque jamás sonríes; porque siempre
debe dolerte mucho el corazón.

Finalizó diciendo: Lo dejo en nombre de nuestro amado Señor Jesucristo, AMEN.

En el mes de junio era considerado el mejor profesor del colegio, según la encuesta hecha a los profesores por los estudiantes de la promoción 1972.

En el recreo regalaba caramelos y bizcochos a los niños que mejor comportamiento tenían en la formación general del día lunes, a quienes pedía que canten fuerte el Himno Nacional y también el himno del colegio.

A veces pienso que nuestro maestro buscaba siempre justificaciones para premiar a los niños, púberes y adolescentes.

Todos los estudiantes estaban contentos por su forma didáctica y amena en que enseñaba el curso de Ciencias Naturales. Iniciaba su clase con una motivación, en base a anécdotas y biografías de científicos famosos.

En el mes de julio desarrollamos el tema de energía, y nos dimos cuenta que a nuestro profesor le fascinaba hablar de la vida y obra de Albert Einstein y de la Teoría de la Relatividad. Al iniciar su clase nos dijo:

- Estimados estudiantes escuchen por favor y memoricen lo siguiente:

ALBERT EINSTEIN (1879 – 1955) fue un hombre de ciencia genial, creador de la teoría de la relatividad, que revolucionó el pensamiento. En 1905 publicó un trabajo dedicado a la Teoría Especial de la Relatividad. En 1907 obtuvo la fórmula que relaciona la energía y la masa de un cuerpo. En 1915 publica la Teoría General de la Relatividad; de esta teoría se desprenden nuevas leyes de la gravitación y la deducción acerca de la curvatura del espacio. La aportación que hizo Albert Einstein a la física no se limita a la Teoría de la Relatividad, del trabajo de Max Planck saca la conclusión sobre la existencia del fotón, o sea, de una partícula de luz y logra explicar el fenómeno del Efecto Fotoeléctrico por el cual recibe el premio Nobel de la Física en 1921.

El profesor de Ciencias Naturales era un maestro que se emocionaba cuando enseñaba, y daba muestras de sabiduría y de exigencia académica. A los estudiantes más pobres de la clase, regalaba sus libros usados; y a los otros estudiantes que cumplían puntualmente con la tarea les regalaba figuras de artistas y futbolistas famosos. Pues nuestro maestro era tipo fuera de serie, tenía una cultura muy amplia. Nos hablaba de la teoría de los Agujeros Negros, de la temperatura mínima, de la cantidad de carga eléctrica mínima, de la rapidez máxima de la luz en el vacío y de las fronteras de la física.

En la pizarra de color verde oscuro hacia, mapas conceptuales, esquemas, gráficos y dibujos muy lindos, utilizando la regla, la escuadra, el compás y muchas tizas colores. En verdad que su clase realmente era motivadora, todos estudiantes querríamos hacer igual en nuestros cuadernos.

Cuando explicó el sistema de referencia inercial y no inercial, la fuerza de inercia y el principio de equivalencia se esforzó hasta el cansancio, hablaba fuerte y luego pausado, transpiraba y volvía a insistir con voz fuerte sin gritar en lo que consideraba lo más importante de la teoría, en suma era un artista enseñando. Al término de la clase los estudiantes aplaudimos de pie. El también se emocionó, mostró una leve sonrisa de agradecimiento, luego volteo hacia la pizarra, disimuló su nerviosismo observando los gráficos.

Llegamos al mes de diciembre, y nos esteramos que nuestro profesor de Ciencias naturales viajaba a Brasil, a la Universidad de Campinas, a estudiar una maestría en Enseñanza de las Ciencias Naturales.

La misma vida de este gran maestro fue una motivación al estudio de las Ciencias de muchos jóvenes que lo conocimos en las aulas. Que nuestro Padre Celestial dé larga vida a éste hombre de corazón sincero.




Capítulo Nº 4
LA DESPEDIDA

En marzo de 1973 nos matriculamos en el colegio “San Ramón”, en el tercer grado de secundaria, en el turno mañana. Paco Oyarzabal destacó en matemática y ciencias naturales el año anterior. El 24 de mayo es el aniversario de fallecimiento del papá de Paco. Han pasado ya siete años y Paco seguía recordando a su padre como si fuera ayer. Mi amigo Paco estaba muy preocupado, es costumbre del pueblo de Tarma hacerle una misa recordando a la persona que se fue a otro mundo. Ya tenía las invitaciones para los familiares y amigos de don Pedro Oyarzabal Arellano, la misa sería el domingo a las 10:00 en la iglesia de “Santa Ana”.

Paco nos confesó:

- Estoy escribiendo un poema para el día 24 de mayo, recordando la partida de mi padre de esta tierra tan querida.

Muy sentimental agregó:

- Iremos al cementerio a las 15:00 horas y luego yo lo recitaré frente a su mausoleo. Estoy imaginando el día de su muerte, estoy imaginado como fue su partida. Quiero imaginarme, ¿cómo le hubiera gustado que sea su despedida?

El siguiente es el poema que Paco escribió en memoria de su padre, titulado “Despedida”:

I

He subido a ésta peña para observarte quebrada ají,
pero esta tarde triste he llorado como un niño,
porque he vuelto a escuchar el eco
del bullicio alegre de mi infancia en esta quebrada.
Siento que será la última vez
que observo tus campos verdes, tus eucaliptos,
tus guindales, tu tara-tara, tu champita y tu shojlita.
Siento que será la última vez que escucharé
el dulce cantar de tus picaflores en las mañanas y
el triste canto de tus chiguacos en el atardecer.

II

Siento que me iré a un mundo nuevo,
pero mi Tarma no permitas que me vaya sin fiesta,
quiero una despedida con tus danzas y tus cantos,
quiero bailar en tu Carnaval el melodioso “corta monte”,
quiero sentir el gozo de ser el Padrino de éste último árbol
con mi ágil pareja de encanto juvenil.
Quiero sentir la satisfacción de ser el Mayordomo de la Santísima Cruz del 22 de Mayo en honor al Señor de Muruhuay,
quiero bailar cargando la Cruz adornado con flores frescas,
quiero bailar alzando el Guión bordado con hilos de oro y plata,
quiero sentir el gozo de ser el “guiador punta” de este grupo de chonguinos,
quiero bailar con mi compañera éste mi último paso.

III

Tarma quiero partir de esta vida bailando
tus Mulizas, tus Pasacalles, y un Vals tarmeño.
Tarma quiero partir de esta vida escuchando cantar
al vocalista del barrio Collana, al popular “Ventanita”,
tus Tristes, tus Yaravíes, tus Mulizas y tus Huaynos.
Tarma quiero partir de esta vida escuchando
por última vez al centro musical “Lira Tarmeña”
entonando el huayno “Picaflor Tarmeño”.
Tarma quiero partir de esta vida escuchando
la voz de un bohemio Cantor con sentimiento tarmeño,
los mismos versos que escucharon mis abuelos y mis padres y
los que escucharán mis hijos y mis nietos.

IV

Tarma quiero llevarme el recuerdo de todo lo que me diste:
El canto de tus Palomitas y tus Jilgueritos.
El aroma de tus Flores, de tus Hortalizas y tus Hierbas.
El sabor de tu Pachamanca, tu Picante de Cuy,
tu Caldo de cabeza, tu Chupe de habas, de tu Puchero,
de tus Humitas, de tus Tamales y tus Panes.
El dulce de tus Manjares, tus Maicillos y tus Bizcotelas.
La frescura de tu agua de Puquial y de tu Chicha de Jora.
El frió de tu aguacero de Enero y el calor de tu Sol de Mayo.
La alegría de tus Carnavales y el Amor de mi paisana.

V

Ya llegó la hora de mi partida,
avisen a mi comadre y a mi compadre,
también a mis primas y a mis primos,
a mis tías y a mis tíos,
a mi abuela y a mi abuelo,
a mis hermanas y a mis hermanos,
a mi madre y a mi padre,
a mis hijas y a mis hijos,
quiero despedirme de todos ellos.
Recuerden familiares, amigos y paisanos:
Nada es eterno en la Vida.

VI

Hijas e hijos, no recuerden lo severo y exigente que fui,
les digo que: “sólo cumplí con mi deber de Padre”.
Y tu mujer y compañera no llores más,
te dejo el tesoro más grande: nuestros Hijos,
cuida todos los días su salida y su entrada,
cuida sus pasos siempre.
Y tu mujer y compañera no llores más,
no olvides todo lo que hemos vivido,
en las buenas y en las malas, siempre juntos.
Y tu mujer y compañera no llores más,
te digo: !Adiós para siempre¡

Luego de recitar este poema, Paco, lloró, se calló y otra vez lloró, quizás las lágrimas acumuladas de muchos años, pues de niño no comprendió bien que su padre y amigo había partido de este mundo para siempre. Sus amigos y familiares lo abrazaban y le besaban y otra vez lo abrazaban para consolar esta inmensa tristeza.

Después de muchos años Francisco Oyarzabal Pérez, me escribió una carta, donde me dice:

- Hoy 23 de agosto del 2003 día de mis cumpleaños, que escribo estas líneas tengo 45 años y, a veces, en mi nostalgia, siento la impresión de que continuó siendo una criatura. Ahora soy yo quien enseña Ciencias Naturales a los jóvenes, quien les asiste con textos escolares a los más pobres, quien regala figuritas de artistas a los púberes y reparte bizcochos y caramelos a los niños, porque la vida sin ternura no vale gran cosa. A veces soy feliz en mi ternura, a veces me engaño, lo que es más común.

EPÍLOGO

Los años pasaron, el tiempo no espera, Francisco Oyarzabal Pérez estudió Física y Matemática en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado más de 20 textos, de física, matemática y astronomía. Enseña física y matemática en la universidad y los centros educativos privados.

José Llavería De la Canal cumplió 45 años el 22 de mayo del 2003, es un próspero empresario que viaja por todo el mundo, comprando y vendiendo joyas de oro y plata.

Y yo, Jesús Mancilla Palomino trabajo en la editorial “Escuela Nueva” en Lima escribiendo textos de lectura para niños.

"MI AMIGO EL PRINCIPITO" / Walter PEREZ TERREL


CUENTO JUVENIL

“MI AMIGO EL PRINCIPITO”




Dedicatoria: A Raúl Terrel

Pido a las niñas y los niños que me perdonen por haber dedicado este libro a una persona mayor. Pero tengo una excusa muy poderosa: esta persona mayor es el mejor amigo que he tenido, fue mi segundo padre después de perder a mi verdadero padre. Y tengo otra excusa: esta persona es capaz de comprenderlo todo, hasta los libros para los niños. Y aún tengo otra excusa: esta persona vive en Perú, donde sufre del mortal cáncer a los pulmones. Por lo tanto, tiene gran necesidad de ser con solada. Si no fueran suficientes estas disculpas, entonces deseo dedicar este libro al niño que en otro tiempo fue esta persona mayor. Todas las personas mayores fueron antes niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan). Rectifico, pues, mi dedicatoria:

A Raúl Terrel
(cuando era niño)




MI AMIGO EL PRINCIPITO

UNO

El 29 de junio, en el cerro “San Cristóbal” en la ciudad de Tarma, con mi madre y mi hermana, observamos el cielo iluminado con estrellas. Para pasar el tiempo apostaba a mi hermana menor a encontrar la estrella más brillante en el cielo.

En otras noches cuando estaba solo me imaginaba figuras en el cielo, formada por las estrellas que me servían de puntos en el inmenso plano celeste. Para observar las estrellas solo bastaba salir al patio de la casa patriarcal en el cerro “San Cristóbal” que me servía de observatorio. Mirar al cielo iluminado es un espectáculo especialmente en los meses de mayo y junio, el cielo de Tarma es limpio y hermoso.

“Mi Tarma ciudad hermosa,
cautiva los corazones,
lo digo porque nací en esta tierra
lo digo porque nací bajo su cielo”.

Cierta noche le confesé a mi mamá, que había observado la fisonomía de nuestro Señor Jesucristo (Taita Cristo) en el cielo, y mi mamá miró al cielo, pero no vio nada, intento varias veces y no pudo ver la icono de Jesucristo. Ella me dijo:

-Yo no veo nada, debes estar soñando con los ojos abiertos.

Y le respondí:

- Mamá, te juro que yo puedo verlo siempre que lo necesito, después de una oración sincera, y a veces lo veo acompañando de su madre la virgen María.

Y ella me dijo:

- Me estas tomando el pelo, le diré a tu papá que te lleve a un oftalmólogo.

En verdad nadie me tomó en serio, ni mis amigos, tampoco las personas mayores, siempre que tocaba el tema, se burlaban de mí. Mi padre me aconsejó que estudiara Matemática, Comunicación y Geografía. A mi corta edad de siete años, abandone la magnífica carrera de Astrónomo o posiblemente de Astrofísico. Me sentía desalentado por el fracaso de mis observaciones. A las personas mayores les cuesta mucho comprender las cosas simples por sí mismas, y un niño no tiene la capacidad de explicar con propiedad las leyes de la naturaleza. Las personas mayores siempre buscan explicaciones convincentes y detalladas.

Tuve que aprender otro oficio, y me dedique a estudiar Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Nacional de Ingeniería en la ciudad de Lima. Cuando cumplí 25 años me dedique a los vuelos comerciales como piloto de avión, desde entonces volé por todo el mundo, podía diferenciar a golpe de vista la pampa de Nazca en Ica y el desierto de Sechura en Piura, en verdad saber Geografía me sirvió mucho. Es muy útil saber Geografía del Perú y del Mundo, especialmente cuando uno se pierde de noche en el cielo plomizo de Lima.

Cada vez que conocía una persona mayor con muchos grados académicos, me emocionaba y les hablaba de las estrellas en el cielo, y de las figuras que yo veía cuando era niño, y me contestaban:

- En el cielo no hay nada humano, sólo estrellas, planetas, asteroides, cometas, polvo cósmico y plasma.

Entonces me ponía a su nivel y les hablaba de política, del color de sus corbatas, de los autos de carrera, del vino, del pisco, de la fiesta taurina, de fútbol y de mujeres. Y las personas mayores se quedaban muy satisfechas de haber conocido a un hombre culto, razonable y progresista. Para las personas mayores, soy un triunfador, que sólo le falta tener esposa e hijos pero no más de dos, pues para las personas mayores un niño es un lastre en el desarrollo académico y profesional.

Viví así, solo, sin tener a nadie con quien hablar verdaderamente, hasta que hace cinco años tuve una descompostura en el motor de mi avión en el desierto de Sechura en el departamento de Piura. El motor del avión necesitaba un cambio de aceite de urgencia. Como no me acompañaba un ingeniero mecánico, ni pasajero alguno, me dispuse a hacer yo solo la tarea de cambiar el aceite al motor, tarea difícil, pues el motor de un avión es bastante grande comparado con el motor de un automóvil. Para mí era cuestión de vida o muerte, apenas tenía agua y comida para cinco días.

La primera noche dormí sobre la arena, a doscientos kilómetros de distancia de cualquier lugar habitado, soñé estar tomando una coca cola helada bajo un árbol de algarrobo. Me sentía como un naufrago en una balsa en medio del océano pacifico, mi sorpresa fue grande cuando al despertar al día siguiente, me despertó un grata vocecilla de un niño que decía:

- ¿Eh?, amigo, ¿te gusta mirar a las estrellas?
- Te invito esta noche a mirar las estrellas, te enseñaré la osa, el caballo, el tigre, el gladiador romano y otros más.

Me levante de un salto, con el reflejo de un felino, me acaricie la cara con fuerza para despertarme, miré y descubrí a un hombrecito pequeño, es decir un niño que vestía como un príncipe y me observaba sin temor, es mas diría muy confiado de la situación en que nos encontrábamos. Y me volvió a preguntar:

- ¿Eh? amigo, ¿te gusta observar a las estrellas?

Para iniciar el diálogo le respondí afirmativamente con la cabeza moviendo hacia arriba y hacia abajo. Este hombrecillo tenía la autoestima muy elevada, no parecía perdido, ni cansado, ni muerto de hambre, ni de sed, ni sentía miedo. Pero yo quería una explicación de este hombrecillo. Y volvió a invitarme a observar estrellas en la noche, diciéndome:

- Te invito esta noche a observar las estrellas, te enseñaré la osa, el caballo, el tigre, el gladiador romano, a Jesucristo y a la virgen María.

Pero cuando al fin pude ordenar mis ideas le dije:
-¿Qué haces aquí niño…tan lejos de la ciudad?

Como se tratase de una cosa muy seria, repitió lentamente y fuerte:

- ¿Te gusta mirar a las estrellas?

Luego con voz suave agregó:

- Esta noche el cielo se pondrá azul para observar estrellas, tengo un registro de diez mil figuras, el que más me gusta es: “el guerrero huyendo en su caballo cogiendo a su novia de la cintura”.

Ante la insistente invitación del hombrecillo, acepte, de pronto recordé cuando yo era niño, cuando veía las estrellas en el cielo azul de Tarma, me conmovió con sus primeras palabras este hombrecillo que parecía ser un príncipe europeo, de cabello ondulado, vestido impecablemente. El hombrecillo sin perder la calma y sin importarle mi asombro me miró a los ojos y me dijo:

- ¿Cuántas figuras has logrado observar en el cielo?
- ¿Qué figura te gusta más?
- ¿Te gusta observar la Cruz del Sur?

Entonces me emocioné, casi no podía hablar, se me hizo un nudo en la garganta y le dije:

- Cuando tenía siete años identifique en el cielo, la cacerola, la osa, el tigre, el caballo, a Jesucristo y la Virgen María, pero por la incomprensión de las personas mayores no pude registrar más figuras en el cielo.

Y el hombrecillo me respondió:

- Que pena que conozcas tan pocas figuras, te falta miles de figuras por identificar.

Cuando empecé a revisar el motor, encontré dañado la hélice del ventilador y el trabajo fue mucho más grande, pero mientras yo trabajaba el hombrecillo me narraba como había descubierto cada figura en el cielo, no permitía que le haga preguntas, sólo podía preguntar por el nombre de estas figuras. Descubrí que cada figura tenía un nombre y un código, por ejemplo el caballo era de código 118 y la cruz del sur de código 3547, y también con fechas. Festejaba el aniversario del descubrimiento de figuras especiales, el Principito es un hombrecillo extraordinario dedicado a tiempo completo al registro de figuras del cielo. Al terminar el día, tuve que asearme y preparar las butacas para observar estrellas en la noche.

Me enseñó muchas figuras en el cielo diciéndome el nombre y el código de cada uno de ellos, a veces se sentía nostálgico el hombrecillo cuando recordaba el contexto como había descubierto cierta figura en el cielo. Encontré en este joven a un amigo que no pude tener en mi niñez, pues creo que nunca olvidaré a este hombrecillo que cayó del cielo. Desde el primer momento a éste hombrecillo lo traté como un príncipe, y con mucho cariño lo llamé: “mi amigo el Principito”.

DOS

Tardé mucho tiempo en comprender de donde venía este hombrecillo a quien empecé a tenerle afecto, lo trataba con respeto y admiración. El Principito era impertinente, no dejaba de hacerme preguntas, sobre las estrellas y las figuras en el cielo, pero parecía nunca comprender las preguntas que yo le hacía. De cada respuesta breve que daba pude comprender difícilmente el secreto.

El Principito estaba de visita en la Tierra, venía sin duda de un asteroide o planeta muy pequeño comparado con la Tierra. Cuando por primera vez vio mi avión, me interrogó:

- ¿Qué es esa cosa?

- Esto no es una cosa. Esto vuela, es un avión, es Mi avión.

Me sentí muy orgulloso, como los adultos en la Tierra, cuando le explicaba cómo funcionaba el motor de mi avión y como podía volar por el cielo. Y el principito de pronto dijo:

- ¿Has caído del cielo con esta cosa?

-Si – (le contesté con modestia, me costaba mucho no perder el control).

-¡Qué divertido!

El Principito lanzó una simpática carcajada que, no obstante, me irritó mucho. Pues como persona adulta quiero que mis desgracias se tomen en serio. Después añadió:

- Entonces, ¿tú también llegaste del cielo? ¿De qué planeta?

Entonces pude deducir que el principito estaba de paso por nuestro planeta. Sin contener mi emoción le pregunte bruscamente:

-¿Vienes de otro planeta? ¿De qué planeta amiguito?

No me respondió, y giro su cabecita en dirección de mi avión y lo observó detenidamente como quien quisiera saber cómo puede volar por el cielo este aparato de metal tan grande y pesado. Luego me dijo:

- En esto (avión) no es posible que hayas venido de muy lejos…

Y parecía que recordaba a su planeta, a su casa, a su familia, miró al cielo lanzando un suspiro.

Sentía curiosidad por saber de dónde venía el Principito, me esforcé por saber más.

- Hombrecito, ¿de dónde vienes? ¿Dónde está tu casa? ¿A dónde viajas?

Pero el Principito no contestaba de inmediato. Después de meditar en silencio me contestó:

- Vengo de un asteroide muy pequeño, le llaman el asteroide WPT-2331 esto se encuentra registrado en el gran libro galáctico. Mi casa se encuentra en este asteroide. Estoy viajando por toda la Galaxia buscando la figura del mono de código 798, es posible que esta figura se haya perdido para siempre. Estoy de regreso a casa.

El Principito se calló, agacho la cabeza y lloró en silencio. Esperé un momento dándole tiempo para que se calmara y le pregunté:

- ¿Por qué es importante esta figura para ti?

Ya calmado me respondió así:

- Esta figura lo descubrió mi padre cuando era niño. Pero tres estrellas que formaban esta figura ya no existen, han colapsado. Esta figura es un recuerdo de mi familia, es muy importante para mí, espero que comprendas la falta que me hace.

No sabía que decirle para consolarle, le agarre sus manitos y lo abrasé como un padre abraza a su hijo.


TRES

Así supe que el Principito era un hombrecito muy sensible, como un niño, pero conocía mucho de Matemática, Física, Química y Astronomía. El asteroide donde vive es muy pequeño, que no es muy conocido por los astrónomos de la Tierra.

Recordemos, al astrónomo italiano Galileo Galilei (1564 – 1642) que fue el primero en la historia de la humanidad, en dirigir al cielo el telescopio, descubriendo todo un conjunto de nuevas estrellas; demostró que la Vía Láctea se compone de un gran número de estrellas; descubrió los satélites de Júpiter, las manchas solares, la rotación del Sol; estudió la estructura de la superficie lunar. Galileo era partidario activo del sistema heliocéntrico de Nicolás Copérnico, prohibido en aquellos tiempos por la iglesia católica. Las persecuciones por parte de la inquisición amargaron los últimos años de vida de este célebre sabio. Así son las personas mayores, sólo esperan escuchar lo que les conviene, entonces, la verdad incomoda.

Cuando un astrónomo descubre un nuevo planeta o asteroide le da un código por nombre, por ejemplo el “asteroide DPC-7442”.

El asteroide de donde viene del principito fue descubierto por el astrónomo Inca Umancocha, en el Cusco, en 1530 d.C. con ayuda de un telescopio. El astrónomo comunicó su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó debido a su manera de vestir, por su cultura inca y no hablaba el español. Pero afortunadamente para el asteroide WPT-2331 los incas fueron conquistados por europeos, y todos deberían tener un Dios, y vestirse como los conquistadores europeos y hablar en español. Posteriormente el Inca Umancocha, dio cuenta del descubrimiento del asteroide WPT-2331 en 1540 d.C., como vestía como europeo y hablaba en español todo el mundo le creyó. Así son las personas adultas, les impresiona mucho la forma de vestir y hablar. Si ahora describo al asteroide WPT-2331 es para satisfacer a las personas mayores. A estas les gustan los números y los códigos más que nada. Cuando les hablas de un nuevo amigo nunca preguntan: ¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Qué música prefiere escuchar? ¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Colecciona mariposas? ¿Qué libro ha leído últimamente?; pero en cambio preguntarán: ¿Qué edad tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuántas tarjetas de crédito tiene? ¿Dónde vive?, solamente así consideran que lo conocen bien.

Si a las personas mayores le dices que: “He visto una casa preciosa, junto al río, de ladrillos color naranja, con un jardín lleno de rosas y palomas en los tejados”, nunca llegarán a imaginarse como es ésta casa. Para que se imaginen tenemos que decirles: “He visto una casa que vale un millón de dólares”, entonces si exclamaran entusiasmados: “¡Oh, qué casa tan hermosa!”

Si le decimos a las personas mayores: “La prueba de la existencia del Principito consiste en que es un hombrecito encantador, inteligente, emotivo, que reía y que tiene un registro de diez mil figuras en el cielo”, encogiéndose de hombros nos responderán que son explicaciones para niños.

Ahora bien si le decimos que: “El Principito vino del asteroide WPT-2331”, quedaran todos satisfechos y te considerarán un hombre culto. Las personas mayores son así, y no hay razón para reprocharlos. Los niños del mundo tienen que perdonar por todo esto a los adultos.


CUATRO

El Principito es un hombrecito sensible, inteligente y encantador, que se preocupaba mucho de las estrellas grandes y las estrellas pequeñas. En la vía Láctea están colapsando las estrellas pequeñas y las gigantes se transforman en agujeros negros. Este fenómeno le pone triste al Principito, pues es como perder piezas de su rompecabezas, pues le faltarán estrellas para formar las diferentes figuras en el cielo. Cada vez que muere una estrella el principito se pone melancólico, entonces busca las puestas de Sol.

El tercer día a las 12:00 horas de dijo:

- Me encantan las puestas de Sol, vamos a ver una.

Pero era medio día, imposible ver la ocaso del Sol.

- Tendremos que esperar…

Sorprendido me respondió:

- ¿Qué tenemos que esperar?

- Pues que el Sol se ponga.

Mi respuesta le ha dejado muy sorprendido al principito. Después se rió de sí mismo y dijo:

- Siempre creo que estoy en el patio de mi casa.

Pues en efecto todos sabemos que cuando el Sol se oculta en el Perú en el mismo instante está amaneciendo en China, el planeta Tierra gira a razón de 15 grados sexagesimales cada hora, es decir da una vuelta en 24 horas. Si vuestra casa estuviera en Tarma, estaría recorriendo 1 600 km en cada hora aproximadamente. Pero en el asteroide del principito le bastaría trasladar la silla unos cuantos metros para completar el crepúsculo cada vez que lo desea.

El Principito se puso triste y me confesó:

- Un día vi la puesta de Sol cuarenta y siete veces.
-Cuando uno está realmente triste le gustan las puestas de Sol.

Y le pregunte:

-¿Estabas muy triste el día que contemplaste las cuarenta y siete puestas de Sol, verdad?

Y me dijo con voz débil:

-Ese día me enteré que explotaron tres estrellas pequeñas, transformándose luego en enanas blancas; y una estrella gigante se transformó en “Agujero Negro”. Perdí ocho figuras de mi colección.

El Principito se quedó callado y después me describió su asteroide:

- Mi asteroide es un cuerpo esférico que tiene un radio de 24 metros y gira a razón de 15 grados sexagesimales cada hora, mi casa que se encuentra en la zona ecuatorial, recorre 6 metros cada hora.

CINCO

Finalmente terminé con la reparación del motor del avión, después de cinco días de trabajo en compañía mi amigo el Principito. De pronto le dije:

- Sabes amiguito que me gustaría quedarme más tiempo contigo observando las estrellas, pero es imposible, tengo que regresar, en el aeropuerto me esperan para seguir haciendo mi trabajo.

Y le pregunté:

- ¿Tienes papá y mamá?, ¿Tienes hermanas?, ¿Tienes hermanos?

El Principito no contesto, se puso triste y agacho su cabecita. Me arrepentí de haberle hecho esa pregunta, pero sentía curiosidad de saber más sobre él. De pronto escuché que cantaba una canción muy triste como el yaraví, como los huaynos de Tarma:
I
Yo no tengo madre
yo no tengo padre
yo no tengo hermanitas,
estoy solo en este mundo.
II
Vivo solo sin padre
vivo solo sin madre
vivo solo sin hermanas,
estoy solo en este mundo.
II
La Luna es mi madre
el Sol es mi padre
y las estrellas son
mis hermanitas.

Cantó como un gorrión, mirando al cielo, mientras le contemplaba. Ésta canción me puso nostálgico…y lloré, porque yo también soy huérfano de padre y de madre, y tampoco tengo hermanas ni hermanos vivos. Nos quedamos quietos en silencio un largo intervalo de tiempo. Poniendo mucho valor, me acerqué, le di un apretón de manos y le dije:

- Eres el amigo que siempre esperé tener, nunca te olvidaré.

Pero al Principito no le gustan las despedidas. Muy triste, esforzando una sonrisa leve me dijo:

- Hasta pronto señor.

Y yo le respondí:

- Te extrañaré estimado amiguito, cuídate mucho, espero vernos algún día, adiós.

Mis compañeros de la aviación comercial que me recibieron en el aeropuerto “Jorge Chávez” de Lima mostraron alegría por volverme a ver vivo. En cambio yo me sentía triste, pero les decía: “es el cansancio”.

Cuando miro al cielo, todas las noches, pienso en mi amigo el Principito. ¿Faltará alguna estrella?, porque si una estrella faltara, el Principito, Mi amigo el Principito, se pondrá muy triste.

¡Ninguna persona mayor comprenderá nunca que esto tenga tanta importancia!

Hey amigo lector, te digo, si algún día viajas al desierto, y un niño se acerca, si ríe, si tiene el cabello ondulado, si no contesta cuando se le pregunta y te invita a observar estrellas en la noche, adivinaras quien es. Sea amable con él, es el mejor amigo que he tenido. No olvides de enviarme un mensaje pronto, pues el “Principito” ha vuelto a la Tierra otra vez…


EPÍLOGO

De esto hace ya cinco años…nunca había contado esta historia. Hoy he cumplido 45 años, y hace 5 años que se fue mi amigo. Mi corazón siente una gran pena ante estos recuerdos, estoy escribiendo estas líneas con llanto en los ojos. No siempre se tiene un amigo como el Principito, intento describirlo lo mejor que puedo y lo hago solamente para no olvidarlo. Produce mucha tristeza olvidar a un amigo. El Principito tenía gran necesidad de tener un amigo, y yo también. No todas las personas tienen un amigo sincero.

Yo, no quiero ser como las personas mayores, que sólo piensan en números y códigos, por eso he comprado una caja de colores y varios cuadernos de dibujo para hacer un registro de las diez mil figuras que el Principito me enseñó. Me miro al espejo y me veo como una persona mayor, pero tengo el corazón de un niño, que tiene la necesidad de tener un amigo como el Principito. El corazón no envejece. Siento horror parecerme una persona mayor. Tal vez estoy envejeciendo.

"COQUITO RAY" (cuento) / WALTER PEREZ TERREL


“Coquito Ray”
(dedicado a Silvestre Lauro Pérez Contreras)

Wilson Perales Torres nació en el caserío de Sacsamarca, en la Bella Perla de los Andes (nombre que le puso a Tarma el sabio italiano Raimondi), el 15 de agosto de 1958. Sacsamarca es un barrio entusiasta, progresista y amante del folclor tarmeño, teniendo como máximos exponente a Víctor Baldoceda y Gerardo Orihuela. Cuando Wilson era un adolecente, participaba en el rompimiento de la Muliza, en el pasacalle y en la Calistrada cantando el huayno de título:

“Gorrioncito”
(derechos reservados)

Gorrioncito de estos lugares
que feliz cruzas el campo,
quisiera robarte las alas
para no seguir sufriendo.

Para ti la aurora brilla
cuando despiertas cantando,
para mí todo se anubla
mi juventud va pasando.

Gorrioncito no cantes triste
porque la vida es muy corta,
aprende a vivir alegre
picando de huerta en huerta.

ESTRIBILLO

Si ves mis ojos llorando
no le cuentes a mi negra,
gorrioncito compañera
como yo has de llorar
como yo has de sufrir.

Wilson, estudió Matemática en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, entre 1978 y 1982, tuvo como profesores a los destacados y conocidos maestros como: Luis Toro Motta, Mitac, Pedro Contreras, Tantalean, Luis Huamán, Cabanillas, el “negro” Ramos, entre otros.

Wilson Perales se graduó de Bachiller en Matemática en 1985 y se tituló en 1986. Hizo la Maestría en la misma universidad graduándose en 1988, y el doctorado lo hizo en el Brasil en la Universidad de “Rio de Janeiro” graduándose en 1990. Enseñó matemática en diferentes universidades del Perú con mucho éxito, fue considerado por sus estudiantes como maestro excelente y publicó muchos textos de Matemática Superior con títulos de: El Cálculo, Análisis Matemático, Álgebra Vectorial, Álgebra Tensorial, Matrices, Números Complejos, etc.

En 1991 Wilson contrae nupcias con Mónica Naveros Huayas del distrito de Palca. Nace su hijo Gonzalo el 31 de octubre de 1991 y su hija Alison el 8 de mayo de 1998. Dios fue generoso con ésta familia, Gonzalo y Alison eran niños sanos e inteligentes, estudiantes destacados en el colegio preuniversitario “Maxwell” en el distrito de Santa Anita en Lima, participaban en los concursos de Razonamiento matemático, campeonato de Ajedrez, en los Simulacros tipo examen de admisión a las universidades, en inicial, primaria y secundaria, y ocupaban los primeros puestos.

Cuando Mónica Naveros Huayas se embarazó, en febrero del año 2005 le informó a su esposo y le propuso abortar, diciendo que este nuevo hijo (el tercero) no le permitiría trabajar. El silencio de Wilson se sobreentendió como un no. Después no hubo diálogo de pareja en 6 meses.

Cuando Gonzalo estaba próximo a cumplir 14 años y Alison tenía 7 años, el 24 de septiembre nació Álvaro Perales Naveros, conocido con el apodo de “Coquito Ray”, en la maternidad de Lima. El promedio de edades de sus padres es ese momento era de 45 años.

Cuando Wilson visitó a su esposa, el niño se encontraba en la sala de Unidad de Cuidados de Recién Nacidos, le dijeron que había sospechas que el niño tenía el síndrome de DAW (niño especial), por sus características externas. Los médicos hicieron un segundo examen de sangre, al día siguiente se confirmó, Álvaro “Coquito” era un niño especial, tenía un cromosoma de mas. Wilson, volvió a la sala donde se encontraba su hijo, lo observó en la incubadora conectado a unos conductos que entraban a la boca, porque para respirar necesitaba ayuda, el médico le advirtió que estos niños tienen comúnmente problemas cardiacos, sufren de soplo al corazón. Observando al recién nacido Wilson de 47 años, se puso a llorar y dijo:

- Padre Celestial ayuda a sobrevivir a mi hijo.

Quince días después, Coquito se recupera y sale de la maternidad, es recibido en la casa de Santa Anita con alegría por sus hermanos. Wilson, explicada a sus hijos que Coquito, es un “niño especial”, en el sentido que a diferencia de otros niños va demorar en caminar, en hablar, en aprender a escribir, entre otras cosas, es un niño con habilidades diferentes a otros niños.

Mónica, su madre, creé que es un castigo de Dios, y culpa a Wilson por su mal comportamiento diciéndole que consume cerveza en abundancia, no cumple con los mandamientos de Jehová y lo acusa de fornicar con prostitutas.

Coquito es rechazado por su madre, lo lleva a la habitación de su padre. Wilson cambia los pañales, le prepara la leche y lo baña con agua tibia, él sabe que los niños especiales tienen la piel delgada y pierden calor muy rápido. Pero Coquito es un niño fuerte que no enferma, tiene un buen estomago, solo en el invierno se resfría un poco.

Pasan los meses, Coquito tiene la apariencia de un niño normal, es simpático, de bonita cara, de cabello castaño oscuro, pero no levanta la cabeza y no sabe gatear. Entonces es el momento de ir a la maternidad y solicitar turnos para la terapia. En las terapias responde bien, logra sentarse y alcanza el equilibrio. Comparado con otros niños especiales, está en mejores condiciones. Dicen los médicos:
- De todos los males éste es el menor, los otros niños requieren de alguna operación.

A los 18 meses logró gatear después de muchas terapias, su mamá sintió una gran alegría ver a su hijo gatear. Cumplió dos años y no podía caminar. Grande fue la sorpresa cuando cumplió 2 años y 6 meses, logró pararse solo y empezó a dar sus primeros pasos, desde ese momento fue alentado por sus padres y hermanos a practicar dando cada vez mayor cantidad de pasos. Wilson, en las noches, en su habitación se arrodillaba y en oración sincera daba gracias al Padre Celestial.

A coquito le gusta bañarse en la tina grande, juega con la pelota, en agua tibia que su padre prepara con manzanilla, romero y hojas de eucalipto.

Coquito cumplió 4 años y no sabe hablar. Se comunica señalando con los dedos, siente impotencia y reniega al no poder comunicarse.

Coquito va a la Guardería Infantil, que se encuentra cerca de su casa, interacciona, se sociabiliza con niños menores que él, raya con el lápiz, pinta con crayolas y sobre todo juega. Le gusta jugar con la pelota, sus pies parecen manos cuando impulsa la pelota, existe una delicadeza en cada toque. Sube a los juegos mecánicos con gran destreza, tiene fuerza en las piernas, es un niño con habilidades diferentes. Es amoroso y noble.

A los cinco años, empieza a decir sus primeras palabras como “papapa y mamama” este sonido es música para el oídos de sus hermanos y padres. No hay desesperación de los padres, están consientes de que el proceso es lento y largo. Coquito hará el nivel inicial de educación desde los 5 años hasta los 8 años.

Gonzalo Perales Naveros termina la secundaria a los 17 años, y se prepara para el examen de admisión en la academia “César Vallejo” en la avenida Bolivia en Breña, en el ciclo semestral de marzo a julio. En agosto ingresa a la Universidad Nacional de Ingeniería, a la facultad de ingeniería Civil.

En el año 2014 Gonzalo se gradúa de bachiller y se titula de Ingeniero Civil. De inmediato ingresa a la escuela de Post Grado en la misma universidad en la especialidad de Diseño arquitectónico. Empieza a trabajar este mismo año en la empresa constructora GRAÑA y en las noches enseña el curso de “Mecánica de Suelos” en la Escuela Superior Técnica SENCICO que se ubica entre las avenidas Canadá y Aviación en Lima.

En marzo de 2015 Alison Perales Naveros, ingresa a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a la facultad de Medicina Humana.

Mónica Naveros se entrega a tiempo completo a servir a sus dos hijos mayores, ésta tarea se inicio desde que sus hijos nacieron. Coquito está en un segundo plano, no podrá ir a la universidad como sus hermanos mayores.

Wilson Perales, adora a Coquito, saca mucha paciencia para enseñarle las cuatro operaciones elementales, le enseña: a sumar, restar, multiplicar y dividir números Naturales. No le podrá enseñar a Coquito el Cálculo Integral y Diferencial, ni la Geometría Analítica, tampoco el Álgebra Vectorial.

Wilson Perales y su esposa deciden separarse de mutuo acuerdo, pensando siempre en los hijos.

Mónica Naveros y sus hijos Gonzalo y Alison se quedaron en Lima. Es que estudiar no tiene límites, se aprende en el colegio, en la universidad y en el trabajo. El ingeniero, el médico y todos los profesionales se capacitan y se actualizan siempre, no se puede parar.

Después de su jubilación y con los ahorros de muchos años de trabajo Wilson Perales logra comprar el fundo “Pacchapata” en Sacsamarca. Es que ésta campiña tarmeña es hermosa, la tierra es fértil, las chacras están llenas de gladiolos, claveles, rosas, alelíes, margaritas, cartuchos en las acequias y en el perímetro árboles de duraznos y guindales.

Cansado de este mundo globalizado, con crisis moral y económica, en diciembre de 2017, Wilson de 59 años y Coquito de 12 años se trasladan a la ciudad de Tarma, para vivir en un ambiente ecológico, libre del bullicio y la contaminación ambiental.

Coquito se capacita como el asistente de su padre jubilado. Viven en el campo a 10 km de la ciudad de Tarma, respirando aire limpio, comiendo vegetales y tomando leche fresca. En su pequeña granja crían cuyes, conejos, gallinas, gansos, patos, cerdos, carneros, y otros animalitos.

Wilson Perales escribe cuentos y novelas para mantenerse ocupado, donde inventa una vida de fantasía para Coquito. Estas novelas se convierten en un best séller, en el público latinoamericano.

Wilson Perales recibe el 20 % de precio de venta de cada libro, cada novela tiene un precio de venta al público de 10 dólares, entonces el 20 % de 10 es 2 dólares. Recibe dos dólares por cada libro vendido. El primer año se vendió 100 mil ejemplares, el siguiente año 200 mil, luego 400 mil, y a si sucesivamente. El editor muy contento con las ventas en ascenso, exigía más títulos a Wilson Perales.

El padre trata de mantener ocupado a Coquito, para ello le da muchas tareas como: servir el jugo periódicamente, lustrar los zapatos, arreglar el dormitorio, limpiar los muebles, lavar los platos, limpiar la oficina, etc. Pero Coquito lo hace con amor y responsabilidad. No permite que ninguna otra persona lo reemplace en sus obligaciones que se convierten en una obsesión. Se levanta temprano y se acuesta tarde y se duerme por cansancio.

Coquito lleva a las 10 a.m. el jugo de papaya o de naranja a la mesa de trabajo de su padre, esperando como recompensa la frase preferida de su padre: “Gracias mi Coquito Ray”, y él sonríe detrás de la silla en posición marcial. Su padre lo vestía con ropa fina como un príncipe europeo, su tez blanca es notoria y sus ojos chinitos parpadeaban con simetría, en su sonrisa mostraba sus dientes blancos irregulares.

Todos los días esperaba en la puerta de la oficina la hora en que su padre almorzaba: 1:00 p.m. A la hora exacta entraba corriendo, tropezando y haciendo sonar el taco de las botas de cuero, vestido con colores juveniles, pues todo color le caía muy bien. Y le decía a su padre con voz suave y riéndose:

- Papi, vamos a almorzar, vamos papi.

Su padre se levantaba muy rápido, lo abrazaba y le besaba en su piel suave. Caminaban agarrados de la mano, dialogando sobre cuestiones domésticas, por el largo corredor desde la oficina hasta el comedor.

El primer día de mayo de 2018, Wilson de 60 años y Coquito de 12 años, visitan el santuario del Señor de Muruhuay, asisten a la misa de las 9:00 a.m. y se toman fotos para el recuerdo en el frontis de la capilla. Luego Wilson le dice a Coquito:
- Vamos al restaurante a comer picante de cuy y tomar chicha de jora, y luego nos ubicarnos junto al balcón para ver bailar a los chonguinos.

La orquesta Lira tarmeña inicia su participación con:

Marcha

Señor de Muruhuay
hoy tres de mayo
veneramos con fervor
para que nos des tu bendición
a todos tus devotos.

Huayno

Ya llegó la fiesta de Mayo
linda Acobambina,
ya llegó la fiesta de Mayo
linda Tapeñita
quiero que bailes este huayno
con la Lira Tarmeña
alzando tu pollerita
linda Acobambina
quiero que bailes este huayno
con la Lira Tarmeña
hasta romper tus zapatos
linda Tapeñita.
Ya me voy, ya me estoy yendo
a la carpita
a comer picante de cuyes
con su chichita.

Después de cinco horas, escuchando a las diferentes orquestas y observar a muchos conjuntos de chonguinos, Coquito cansado le dice a su padre:

-Papi, ¿no te cansa de escuchar lo mismo?

Wilson responde:

- Hijo mío, no sé que tiene ésta música, puedo escuchar mil veces y no me cansa.
Agrega:
Pero, Coquito espera una hora más y nos vamos a la casa.

Wilson con el servicio de muchos ingenieros y amigos construye en secreto, en un ambiente de 60 metros cuadrados un sistema de ferrocarriles en miniatura, simulando la red ferroviaria de Lima a Huancayo pasando por la Oroya. Compró del extranjero muchos trenes eléctricos, lo instaló colocando túneles, puentes, semáforos, ríos, montañas y nevados. Era éste el regalo de cumpleaños de Coquito, cumplía 13 años el 24 de setiembre. Cuando su padre le mostró el regalo, Coquito se emocionó hasta las lagrimas, y le dijo a su padre:

- Gracias papi, muchas gracias papito, eres muy bueno.

Coquito se quedó solo en el ambiente observado cada detalle de la red, funcionaban tres locomotoras a la vez, se cruzan en los puentes simultáneamente, se prendía las luces del semáforo, tocaban el claxon de las locomotoras en la señal de pare, Coquito no tenía hambre ni sed, hasta que después de 6 horas se quedó dormido sobre la alfombra.

El padre envejece, pero no pierde el ritmo de su actividad sexual, llevando a la concubina a su lecho periódicamente. Coquito se alegra, sonríe con malicia, cuando su padre enamora a la joven sirvienta de la casa.

Coquito recibe visitas semestrales de su madre y sus dos hermanos mayores, su hermano es ingeniero y su hermana estudiante de medicina. La visita duran solamente horas, Gonzalo tiene compromisos de trabajo y Alison tiene obligaciones académicas que cumplir en la universidad y Mónica Naveros está pendiente de la alimentación y vestido de sus hijos. Este mundo contemporáneo estresa a los jóvenes, los transforma en máquinas de trabajo continuo.

Con los derechos de autor de los libros de Matemática, Cuentos y Novelas, que crecen en ventas rápidamente, empieza a construir una casa mas grande, y ampliar los terrenos dedicados a la siembra de principales tubérculos y hortalizas, hasta convertir el fundo “Pacchapata” en un Edén. No pierden las comodidades de la ciudad, baño con agua caliente, piscina temperada, microondas, computadora, cable, Internet, cine, equipo de sonido, celular, etc.

Coquito cuida a su padre que se encuentra enfermo. Wilson tiene la salud frágil, porque siempre exageró de las comidas, del vino, del cigarro y la fogosidad por las mujeres.

Coquito es cada vez más útil en la vida de su padre, ambos se comunican más y se sienten felices, y dan gracias en sus oraciones al Padre Celestial por todas las bendiciones recibidas.

Wilson construye con obsesión un circuito de agua, en el fundo “Pacchapata” cuya área se calcula en siete hectáreas, para la distracción de Coquito que seguía con la vista cada hoja seca que caía en el caudal, cuyas aguas se desplazaban lentamente en dirección horizontal.

El circuito de agua tiene trayectoria serpenteante cuyo recorrido se calcula en 2 km, con ayuda de una bomba hidráulica se logra completar el ciclo.

El 20 de diciembre en el año 2019, en la mañana. Coquito ingresa al dormitorio de su padre y le dice:

- Papi, vamos al valle de Chanchamayo, quiero ver las mariposas en el bosque de naranjos.

Wilson, esperaba una llamada de su hijo Gonzalo. De pronto suena la bocina del celular, y se inicia el siguiente diálogo:

Gonzalo dice: Hola papá, te llamo desde Estados Unidos de Norteamérica, Salt Lake City, Utah. Una mala noticia, han asesinado al “Profeta viviente”. Se sospecha de terroristas chinos y/o indios. Los países de China e India se han aliado, tienen un ejército poderoso con armas nucleares de última tecnología, se calcula que han almacenado un total de 10 mil bombas atómicas. Lo tienen acorralado al ex poderoso ejército Norteamericano, dentro de algunos días se espera un invasión militar.
Wilson pregunta: ¿Qué pasaría después de una tercera guerra mundial?
Gonzalo dice: En estos momentos todos los países tienen bombas atómicas, por lo menos 10 cada uno. Si estas bombas son activadas simultáneamente, muy pocos seres vivos quedarían en el planeta Tierra. Es decir, el planeta seria inhabitable, sería el fin de la especie humana.
Wilson dice: Hijo cuídate, tenga fe en Dios y regresa pronto, aquí en Tarma te esperamos con los brazos abiertos. Un abrazo, adiós.

Wilson muy preocupado se agarra la cabeza y mira al Cielo. Luego llama a Coquito y le dice:

- Hijo, tengo ganas de observar mariposas en el valle de Chanchamayo.

Wilson Perales encargó el plano de la residencia a su hijo Gonzalo. Se construyó una residencia pensando en Coquito, patio grande, muchos zaguanes, balcones amplios y largos, escaleras con poca pendiente, dormitorios amplios, biblioteca, sala, comedor, pasamanos en las escaleras, sistema sanitario, servicios higiénicos en todos los pisos, ventanas grandes, mucha luz en el interior, circuito de agua, piletas, cocina amplia, jardín exterior e interior, gimnasio, piscina temperada, loza deportiva para jugar futbol, parqueo para visitas, etc. Se terminó de construir la residencia en el hermoso valle de Tarma el 18 marzo de 2020. Wilson Perales dijo:

- Éste fundo es el Edén.

El padrino de la residencia fue el alcalde de la Ciudad de Tarma. En una manta de la cultura Tarama, envolvió caramelos, chocolates, galletas y monedas, se ató al cuerpo la manta en diagonal, subió por la escalera al balcón y lanzó caramelos, galletas y monedas al grito de ¡sebo padrino! de la multitud y la orquesta típica “Selección Tarma” animaba tocando los versos más solicitados, entre ellos: “Adiós juventud”, “Picaflor tarmeño”, “Escalerita”, “Agüita del olvido”, “Tu juramento”, “Flor de Mayo”, “Palomita Cuculí”, “Hoy que las estrellas”, “Huamanrripita”, “Verde Totora”, “Marujita”, “Mantarana”, “Palomita”, “Bella Tarma”, “Chiguaquito”, “Paloma blanca jaujina”, “Las alturas de Sacsamarca”, “Separación”, “Vuelve, vuelve tarmeñita”, “A mi tarmeñita”, “Muro, muro lagunita”, “Entradas de Muruhuay”, “Arbolito de Manzana” y “Paloma tornasolada”.

La fiesta continuo el día siguiente, con los familiares y amigos más íntimos. Se preparó pachamanca, comida típica tarmeña, en el horno ingresó un carnero, un lechón, 50 kg de papa, 5 kg habas, humitas con sal y otros con azúcar, y luego se cubrió con hierbas aromáticas. Se preparó varios tazones de ají con queso y ensalada de lechuga picada.

Después del almuerzo llegó el conjunto musical de los “Hermanos Olivares”, dos jóvenes talentosos del distrito de Acobamba, que empezaron cantado el Vals “Bella Tarma” y “Rebeca”, seguidos de huaynos, yaravíes, tristes y mulizas. Estos son algunos de los títulos:
La hierbabuena (Juan Lavado y Santiago Izquierdo).
La ingrata (Juan Lavado y Santiago Izquierdo).
La venganza (Juan Lavado y Santiago Izquierdo).
Pañuelo blanco (Juan Lavado y Santiago Izquierdo).
Lucero, lucero (Manuel Zapatero y Santiago izquierdo)
El aborrecido (Carlos Chacón)
Promesas de amor (Juan Lavado y Santiago Izquierdo).
Amapolita (Juan Lavado y Santiago Izquierdo).
Bella Tapeñita (Américo Torres y Aníbal Torres)
Palomita fugitiva. Triste (arreglo de Juan Lavado Castro)
En vano con tanto anhelo o el Duelo. Muliza (José Castillo Atencio)
No estás junto a mí. Muliza (Santiago Rodulfo León)
Tu juramento. Huayno (Jasé Arimatea Gómez)
Amapolita. Huayno (Juan Lavado Castro)
El aborrecido. Huayno (Honorato Marcos)
Promesa de amor. Huayno (Juan Lavado Castro)
Paloma fugitiva. Triste (Juan Lavado Castro)
Tus indolencias. Huayno (D.R.)
Ricanquichu Huacmayuta. Huayno (D.R.)
Puca Rosa. Huayno (D.R.)
Gorrioncito. Huayno (D.R.)
Yo no soy de manzana. Huayno (D.R.)
Altas montañas. Huayno (D.R.)

Wilson Perales cantó, bailó y recordó con estas canciones, su niñez, su pubertad, su adolescencia, su juventud. Cuando la fiesta terminaba a las 11 p.m. Wilson empezó a sentir fatiga y el corazón aceleró su palpitar y dejo de latir repentinamente.

Mónica Naveros y sus hijos Gonzalo y Alison se abrazaban dándose consuelo, mientras Coquito dormía en su habitación.

Al día siguiente hicieron una reunión de familia para comunicar a Coquito la repentina desaparición de su padre. Coquito no acepta creer que su padre ya no está en esta vida, y dice:

-Mi papi, no está muerto, solo está durmiendo.

El velorio duró tres días, llegaron amigos y familiares de todos los lugares del Perú, de la costa, de la sierra y de la selva. Coquito estaba confundido al ver tanta gente en la casa, corría por el patio contando la cantidad de coronas y arreglos florales, logró contar hasta cien coronas. Es que Wilson Perales tenía muchos amigos y era estimado por sus familiares.

Wilson Perales fue enterrado en la capilla de fundo Pacchapata que logró construir con toda su fortuna. Se fue de esta vida con dignidad, con honores y olor a multitudes. El ataúd en hombros de los amigos hizo un recorrido por el fundo “Pacchapata”, la orquesta “Selección Tarma” tocó todos los versos que en vida le gustó escuchar a Wilson Perales. Los hermanos de Wilson pedían que la orquesta repita el huayno “picaflor tarmeño” y la hermana decía, si ese huayno le gustaba cantar a mis hermano Wilson yo lo vi llorar escuchando ese verso:

PICAFLOR TARMEÑO (huayno)
Música: Daniel Rojas R.
I
Picaflor tarmeño
porque pues pretendes,
picar a las flores
que ya tienen dueño,
picar a las flores
que ya tienen dueño.
II
Picaflor tarmeño
prosigue en tu vuelo,
que volando se halla
amor y consuelo.
III
Cuidado, cuidado
picaflor tarmeño,
te corten las alas
por enamorado,
caigas a la trampa
por enamorado.

Wilson Perales pasó los mejores años de su vida en Tarma con su hijo “Coquito”.

Después del entierro de Wilson Perales, la familia decidió dejar a Coquito en Tarma. No había lugar en Lima para Coquito, su mundo estaba en el fundo “Pacchapata”, el mundo que Wilson construyó para él.

Para Coquito su papá está vivo, sigue escribiendo cuentos y novelas en su amplia oficina, desde cuya ventana se puede observar toda la campiña tarmeña, los sembríos de flores, papa, maíz, habas, lechuga, apio, zanahoria, espinaca, alfalfa, nabo, etc.

Coquito se levanta temprano y lustra los zapatos como lo hacía antes de la muerte de su padre, entra al dormitorio de su padre arregla lo que está ya arreglado, los cambia de lugar y limpia el polvo todos los días, no permite que nadie toque las cosas de su padre: sus lápices, sus cuadernos, sus libros, su silla, su computadora, su teléfono, etc.

Los hombres y mujeres que trabajan en el fundo dicen con voz provinciana:
- Coquito está enloqueciendo, cree que su padre está vivo, trabajando en su oficina como antes. Que jovencito tan tonto es.

Los trabajadores del fundo sienten lastima por este púber, y le sobrellevan en sus órdenes. Lleva a las 10 a.m. el jugo de papaya a la mesa de trabajo que usó su padre, esperando la frase preferida de su padre. Pero como nadie responde Coquito se pone triste y llora desconsoladamente. Y se pone a escuchar, un Triste (género musical como el huayno, el yaraví y la muliza) de don Juan Raúl Lavado Castro.

MADRE (triste)

Yo soy como aquellas perlas
que en el mar se han confundido,
Ay se han confundido.

Ay madre para que tuviste
a un hijo tan desgraciado,
Ay tan desgraciado

La leche que paladeaba
mi veneno hubiera sido,
Ay mi veneno hubiera sido.

El birrete que me pusiste
mi corona hubiera sido
Ay mi corona hubiera sido.

No te compadeces
de verme llorar,
mejor no hubiera nacido
mi bien para no amarte,
Ay, para no amarte.

Todos los días esperaba en la puerta de la oficina, mirando el reloj que diera la hora en que su padre almorzaba: 1:00 p.m.

Escuchaba la música que a su padre le gustaba escuchar, lloraba sin consuelo, hasta quedarse dormido de cansancio.

Pasan los días y las semanas, Coquito empieza a perder peso, cada día come menos, llora y suspira con profunda pena, no hay frase que lo consuele. Sueña con su padre, corriendo lento y lerdo por los huertos del Edén, siempre riéndose, siempre con la actitud de un niño noble y travieso.

A tres meses del fallecimiento de su padre, un 23 de agosto en la madrugada, Coquito falleció. En el huerto cantaron con más fuerza las palomitas cuculíes y los jilgueros. Se acercaron los picaflores y volaron formando circunferencias y los gorriones cantaron triste. También los cuyes y los conejos corrían agitados en el patio grande. El gallo cantó tres veces entre las 5:00 a.m. y 6:00 a.m. Finalmente el cometa Halley se alejaba en el cielo azul de Tarma.

Coquito tenía pocos amigos. Llegaron su madre y sus hermanos, para el velorio, al día siguiente lo enterraron en una ceremonia muy sencilla. Los trabajadores del fundo lloraron la muerte de Coquito. Decían que a Coquito le gustaba mucho atender en sus alimentos a los animalitos de la granja y regar las plantas del huerto.

A los 15 años Coquito falleció de pena. Fue enterrado junto a su padre en la capilla del Edén. De verdad les digo: “que ningún hijo jamás ha amado tanto a su padre, y ningún padre amó tanto a su hijo”. Amén.

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Licenciado en Ciencias Físicas con experiencia en la docencia y en la edición de textos en todos los niveles de la educación en el Perú. He realizado la labor docente en el nivel primaria, secundaria, preuniversitaria y pre grado (en la universidad) en las asignaturas de Física y Matemática. También he trabajado en la elaboración de textos en diferentes editoriales en los niveles primaria, secundaria, Pre universitaria y Pre grado. En la actualidad estoy escribiendo textos de lectura para motivar a los niños y a los jóvenes al estudio de la matemática y de la ciencia básica. Me considero una persona proactiva, responsable, creativa, puntual, con capacidad para trabajar en equipo y bajo presión. A los lectores se le pide una donación para la publicación fisica de estos artículos: N° de cuenta en ahorro en soles Banco de Credito del PERU 194-17935432-0-96 a nombre de Walter Lauro PEREZ TERREL